-El especialista en marketing y negocios tuvo una participación importante durante el evento “México Siglo XXI” 2026 en CDMX.
Por Juan José Nava / La Voz de Durango
Ciudad de México. Mientras el debate global sobre la Inteligencia Artificial (IA) suele centrarse en escenarios apocalípticos de ciencia ficción, aislamientos social o en la destrucción masiva de empleos, la verdadera crisis que enfrenta la humanidad es silenciosa, psicológica y ya está en marcha: la epidemia de la soledad y el aislamiento social, impulsada por algoritmos diseñados para devorar el tiempo humano.
Lo anterior fue desarrollado por el especialista en marketing y negocios, Scott Galloway, quien expuso el tema durante su participación activa en el marco del encuentro anual “México Siglo XXI” 2026, en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México.
En sus declaraciones, destacó que el desarrollo tecnológico actual no emula la rebelión de las máquinas de películas como “”Terminator”, sino un sabotaje directo a las relaciones interpersonales, pues somos los seres humanos quienes hacemos uso de la IA, y su objetivo es inherente al criterio propio que puede resumirse entre ética, responsabilidad o simplemente sacar una ventaja como un medio de competencia.
“No competimos contra la inteligencia artificial. Compites contra alguien que entiende cómo utilizar la inteligencia artificial”, señaló.
Galloway abordó sobre los miedos que existen hacia la IA, indicando que todo nace de la recolección masiva de datos que, a su vez, proviene de la incertidumbre, el impacto socioeconómico y la pérdida de control sobre la privacidad, haciendo hincapié en esta última.
«El miedo gira en torno a la privacidad y a lo que estás renunciando. Pero permítanme ser pragmático. Yo entrego todos mis datos a cambio de utilidad. Me encanta saber dónde está mi Uber. Me encanta verlo. Me parece fascinante cuando pido un Uber. Y con la información que Uber recopila sobre nosotros hoy en día, podría saber si interrumpimos un embarazo, podría saber nuestro estado de VIH, podría determinar si estás teniendo una aventura, podría determinar si estás cometiendo delitos, podría determinar tu postura política y, sin embargo, todos los días todos entregamos datos a una variedad de plataformas”, dijo.
El exponente vio que, a pesar de los riesgos que pudiera implicar su uso, ve como lejana la posibilidad de renunciar a la utilidad que la IA ha encontrado en miles de personas, pues ésta ha transformando la forma en que trabajamos, estudiamos y resolvemos problemas cotidianos.
“Creo que es irrazonable e impráctico asumir que la gente va a renunciar a la utilidad a cambio de más privacidad. Cuando la gente habla de privacidad, por lo general significa que están en Bruselas o en DC, o que tienen más de 60 años y trabajan para el gobierno o para un grupo de presión. Para la mayoría de nosotros, la utilidad vale la pena el sacrificio de la privacidad”.
Finalizó su participación siendo optimista y pragmático sobre el uso de la IA. Para él representa un motor de prosperidad e innovación más allá de las narrativas apocalípticas que debaten sobre la pérdida de empleos o como un sustituto de la mente humana, siendo por el contrario -desde una concepción esperanzadora-, un copiloto que ayudará a quienes sepan utilizarla ayudando a sumar una liberación de tiempo y eficiencia, en términos de productividad y economía.
Por el contrario, alertó con firmeza que la IA nunca debe reemplazar los vínculos afectivos, afirmando que refugiarse en amistades virtuales o parejas digitales solo aporta un alivio superficial que empeora la crisis de aislamiento, debido a que el sentido auténtico y la plenitud de la existencia nacen de la convivencia humana.



