>Un recorrido por la fragilidad del ser humano se muestra en el Museo Francisco Villa.
Por Juan José Nava / La Voz de Durango
La exposición «El reflejo de una identidad fragmentada» explora la fragilidad humana y su transformación a través del tiempo. Más que una representación de la ruptura, la obra ofrece un viaje visual por el paisaje interior y la reconstrucción del yo.
La propuesta artística de la duranguense Camila Silva Rojas, que recientemente abrió sus puertas en una de las salas de exhibición temporal del Museo Francisco Vila, parte de la premisa de que nuestra identidad no es una estructura fija. Por el contrario, se le concibe como una construcción vulnerable, siempre sujeta a la memoria, la pérdida, la emoción y el constante cambio.
El acto protocolario vino acompañado de la propia autora y el director de museografía del Instituto de Cultura del Estado de Durango (ICED), Rogelio Domínguez Breceda, éste último, quien dirigiera un mensaje sobre la vulnerabilidad y la identidad, dos aspectos plasmados en la exposición.
“Les voy a dar una pequeña introducción a lo que están a punto de ver. Es un pequeño resumen del texto de la sala que está ahí, pero también más íntimo. La identidad no es una estructura sólida, sino un conjunto de fragmentos que se transforma con el tiempo.
El proyecto explora lo que es la vulnerabilidad humana y la manera en que la memoria influye en la construcción de nuestra percepción personal. La obra explora la complejidad del pensamiento humano y la manera en la que se ve interrumpida. Estas interrupciones pueden ser provocadas por factores cotidianos: las emociones intensas, el trauma emocional, las convivencias, las experiencias personales, también la sobrecarga emocional y académica que corrompen el núcleo de una persona con el tiempo”, expresó Domínguez Breceda.
DECONSTRUCCIÓN TEMPORAL Y VISUAL
En la muestra, las figuras aparecen intencionalmente incompletas u ocultas. Lejos de intentar retratar a una persona específica, las piezas logran reflejar aquellos estados emocionales donde la presencia y la ausencia se entrelazan.
Esta fragmentación visual se complementa con una ruptura temporal entre la convivencia espacial (El pasado, el presente y los recuerdos se superponen en un mismo plano) y el tiempo suspendido (las piezas evocan distintas etapas de la vida).
La presente exposición es el resultado del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico 2025 en Durango, que se define gracias a la mediación de la Secretaría de Cultura a través del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales (SACPC) en colaboración con el Gobierno del Estado a través del ICED.

