Por: José Adrián Ayala Simental
Hola, nos encontramos de nuevo compartiéndote otro interesante tema, que a ti como padre de familia te permitan apoyar el desarrollo deportivo de tu o tus hijos de acuerdo a la experiencia y desde el lado de mi especialidad, soy José Adrián Ayala Simental, me desempeño como psicólogo deportivo.
LO QUE PASA ANTES DE QUE TODO EMPIECE
Antes del silbatazo inicial, antes de salir a la cancha, antes de que empiece ese evento que sentimos “tan importante”, hay un partido que ya se está jugando. No se ve, no se grita, no tiene público, pero muchas veces define más que los 90 minutos: el partido interno.
Niños, adolescentes y jóvenes deportistas —y también adultos— atraviesan una tormenta emocional antes de una competencia importante. El cuerpo se activa, la mente se acelera y las expectativas propias y ajenas comienzan a pesar. Aparecen pensamientos como “¿y si fallo?”, “no puedo equivocarme”, “todos esperan algo de mí”. En ese momento, no solo se juega el rendimiento deportivo, también se pone a prueba la forma en la que han aprendido a relacionarse con la presión, el error y la responsabilidad.
EL DEPORTE COMO LA VIDA
No nos exige ausencia de nervios; nos exige aprendizaje emocional.
Por eso, una herramienta sencilla pero profundamente efectiva es el semáforo emocional, que nos permite pausar, regular y accionar con conciencia.
Luz roja: detenernos y observar
El rojo no significa peligro, significa alto. Alto para observar qué está pasando dentro de mí.
Antes de una competencia, el cuerpo habla primero: respiración agitada, sudoración, tensión muscular, palpitaciones, manos frías o un nudo en el estómago. Estas respuestas fisiológicas no son debilidad, son señales normales del sistema nervioso ante un evento relevante.
El problema no es sentirlas, el problema es no reconocerlas.
En esta luz roja enseñamos a los jóvenes a nombrar lo que sienten:
“Estoy nervioso”, “me siento tenso”, “tengo miedo de equivocarme”.
Ponerle nombre a la emoción reduce su intensidad y devuelve una primera sensación de control.
Luz amarilla: regular antes de avanzar
El amarillo no es detenerse, es prepararse.
Aquí entra la respiración como puente entre el cuerpo y la mente. Una respiración consciente, lenta y profunda permite enviarle un mensaje claro al sistema nervioso: no hay peligro inmediato.
Respirar por la nariz, inflar el abdomen, sostener unos segundos y exhalar de forma controlada ayuda a bajar la activación, a aclarar la mente y a reducir el ruido interno. No elimina los nervios, pero los vuelve manejables.
Este momento es clave para enseñar que regular no es reprimir, es acompañar lo que siento sin dejar que me domine.
Luz verde: enfocarnos en lo que sí depende de nosotros.
El verde representa acción con conciencia.
Aquí los jóvenes aprenden a diferenciar entre lo que pueden controlar y lo que no: no pueden controlar al árbitro, al rival, al público o el resultado final. Pero sí pueden controlar su actitud, su esfuerzo, su comunicación, su disciplina y su enfoque.
Cuando la mente se centra en lo que sí depende al 100% de uno mismo, la ansiedad disminuye y aparece la confianza funcional. No la confianza de “todo saldrá perfecto”, sino la de “haré lo mejor que esté en mis manos”.
Este aprendizaje trasciende el deporte. En la escuela, en un examen, en una entrevista o en cualquier momento importante de la vida, el semáforo se convierte en una guía interna para avanzar con mayor claridad emocional.
Después de los 90 minutos
El verdadero objetivo no es solo formar mejores deportistas, sino mejores personas emocionalmente preparadas. Porque los nervios antes de un partido se parecen mucho a los nervios antes de una decisión importante en la vida.
Cuando enseñamos a un niño o a un adolescente a detenerse, regularse y enfocarse, no solo le estamos ayudando a competir mejor, le estamos dando herramientas para la vida.
Y eso, muchas veces, vale más que cualquier resultado en el marcador.
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Por esta ocasión busque presentarme y la siguiente edición comenzará a compartir diversos temas como los que publico en @Adrian Ayala Psicólogo Terapia Cognitivo Conductual en Facebook, @adrian_psicologo en Instagram y también @ayala022 en TikTok. Estoy aquí para ayudarte a formar no solo a un futbolista, sino a un ser humano realizado. Porque después de los 90 minutos, sigue la vida.

