- Pavimento en malas condiciones, cobros excesivos de agua, operativos de Inspectores municipales y Coprised, sin baños, pero nadie resuelve problemática.
Josélo Fuentes Delgado / La Voz de Durango
Desde hace casi 40 años, locatarios del exterior de la Central Camionera “Domingo Arrieta”, viven carencias. Con Rodolfo Elizondo como alcalde, por el año de 1985 se crearon los puestos de material y ladrillo, dejando atrás la madera y plástico del inicio para tener un modo de sostener a sus familias.
Pero daba inicio el otro calvario. Al frente en su época de alcalde, Alejandro González Yáñez, reubicó a plataformeros e informales que había frente a la refresquera “Barrilito”, para instalarlos en 11 puestos donde solo hubo un dueño, situación que les creó competencia desleal y desventajas a los que llegaron primero. Quien es primero en tiempo, es primero en derecho, reza una máxima legal, pero a las autoridades de ese tiempo muy poco les importó.
A 34 años, las carencias continúan, ahora son invisibles para las autoridades municipales y hasta para los candidatos a la Presidencia Municipal brillaron por su ausencia, porque sabían que ninguno podría resolver sus demandas y los reclamos no se harían esperar denunció doña Leonor Martínez Salas, ya que su mamá, Emma Álvarez fue de las fundadoras de estos espacios hace más de 30 años.
“Somos la primera impresión para los turistas y visitantes al salir de la camionera y ninguna autoridad nos ha hecho caso con nuestras propuestas y necesidades. Pavimento dañado, la barda del frente sin pintar, basura que dejan visitantes y que recogemos siempre, pero hace falta un servicio de limpia porque para eso se pagan impuestos. Somos olvidados por todos y algunos medios, entre ellos de televisión lejos de ayudarnos nos ahuyentan a la clientela, lejos de ayudarnos e ignorando nuestros problemas”, sentenció doña Leonor.
Javier Gallardo Salzar fue otro de los fundadores de esta pequeña plaza comercial entre arcos y los 33 puestos de alimentos en su gran mayoría. Él vende barbacoa desde hace más de 40 años, su legado recayó en su hijo, Francisco Javier Gallardo Jiménez, ellos saben y han sufrido el acoso de Inspectores Municipales y de supervisores de la Comisión para la Protección Contra Riesgos Sanitarios del Estado de Durango (Coprised), situación frecuente que raya en la molestia más que en el cumplimiento del deber.
“Pero eso sí, los recibos del agua llegan puntuales y por cantidades que no gastamos nosotros, 240 pesos por un chirrito de agua cinco días a la semana. Las ratas que no se terminan y salen producto de la basura que deja gente ajena a nosotros, porque todos limpiamos y barremos nuestro frente. Hace falta fumigar para exterminar esta plaga que diario crece y se creó por obras echas atrás de la camionera y nos echan la culpa a nosotros”, afirman padre e hijo.
Denunciaron los locatarios que los 11 puestos construidos en la época de Gonzalo Yáñez como presidente municipal, se talaron varios pinos de gran tamaño para construir en un área verde esos locales, situación por demás de ilegal, así como baños inoperantes que no han sido rehabilitados y Esteban Villegas Villarreal, en su tiempo de alcalde se comprometió a visitarnos y atender nuestras peticiones y nunca lo hizo.
“Somos los olvidados de todos, del municipio, del estado, nos ponen muchos requisitos para contratar créditos, ya invertimos en mejorar nuestros locales para dar mejor aspecto, cumplimos con todos los requisitos y normas del reglamento, necesitamos respuestas y solo recibimos pretextos y largas para no atendernos. Ya basta”, señalaron los locatarios inconformes.

