- Trasciende por generaciones.
- Lamentablemente, cada vez son menos los jóvenes que se interesan en seguir con el legado de las danzas guadalupanas, falta acercamiento a Dios.
César Rodríguez / La Voz de Durango
Los matachines son uno de los símbolos más característicos de los festejos guadalupanos en México, una tradición que data de la época colonial y se mantiene viva a través de la fe de los danzantes.
En Durango, esta tradición ha trascendido de generación en generación, puesto que los actuales matachines no tienen la fecha aproximada de cuando comenzó esta devoción, pues desde que tienen uso de razón su familia año con año realiza un ritual de fe y amor para la Virgen de Guadalupe.
Han pasado nueve años desde la creación de la Danza Buffalos de Santa Fe, donde el matrimonio de Karla María Pulgarín Torres y Manuel Contreras, la fundó en base a su devoción por la Santa Patrona de México.
Por su parte, Karla indicó que desde muy pequeña comenzó a danzar como una tradición familiar que practicaban tanto sus padres como sus abuelos, posteriormente conoció a su esposo y tras varios años decidieron crear su propio grupo con el objetivo de honrar a la Virgen de Guadalupe.
PREPARACIÓN
Asimismo, manifestó que la preparación para danzar requiere de mínimo tres meses previos de ensayo, además de una buena condición física, puesto que desde el primero de diciembre comienzan las honras a la “Morenita”.
En ese sentido, indicó que como mínimo se necesitan 14 personas para bailar la danza, donde el monarca es la pieza fundamental para la organización previa a la festividad.
“Se requieren tres meses de ensayo, para una danza se necesita un monarca, unas cinco personas por lado y tres en los tambores y ya se puede comenzar a ensayar”, mencionó.
NUEVAS GENERACIONES
Por otro lado, Manuel Contreras hizo énfasis en que lamentablemente las nuevas generaciones no se ven interesadas en seguir con los legados familiares, puesto que los jóvenes han perdido el acercamiento con Dios y poco a poco la devoción se pierde.
No obstante, indicó que la religión salva vidas y aleja a los jóvenes de las malas compañías y con ello evitar malas decisiones que determinen el resto de su camino.
“Se va perdiendo la tradición, antes era más, veíamos que los padres inculcaban las tradiciones bonitas como la Virgen de Guadalupe, a los jóvenes los invitamos a que se unan y participen a nuestra veneración”, concluyó.


