- 4T convertida en sinónimo de violencia, atraso, confrontación, corrupción y desánimo
Miguel A. Rocha Valencia
Se acabó un año más, pero no la corrupción, violencia, retroceso económico, aumento de la inflación, menos la opacidad y el autoritarismo con que gobierna el ganso de Macuspana, quien ahora profundiza la confrontación entre los mexicanos y la agresión a las pocas instituciones que se mantienen independientes de sus imposiciones, luego de doblegar a través de la Suprema Corte de Justicia, al Poder Judicial.
Sin comprobar ni un sólo caso de corrupción, salvo el del confeso delincuente en libertad Emilio Lozoya, el actual gobierno no cuadra acusaciones contra nadie más y aunque tiene gente en la cárcel, esta no termina de ser procesada por la falta de pruebas o testigos que los hundan. Recurre en todo caso al chantaje y al contubernio –que también es corrupción- para encontrar quién señale a los detenidos, pero ni eso le sale.
En cambio, cada mañana nos enteramos de nuevos casos de corrupción en las filas de la 4T, cubiertos por la impunidad que da el manejo de los recursos públicos de manera discrecional, la entrega del 78 por ciento de los contratos, las observaciones mal contenidas de la Auditoría Superior de la Federación en el manejo de más de 350 mil millones de pesos en los programas clientelares, especialmente en Sembrando Vida o las pensiones “entregadas” incluso a difuntos con un costo superior a los ocho mil millones de pesos.
Ahí están inmiscuidos hasta los “incorruptibles” militares con la entrega de contratos a empresas fantasma, pero señaladas desde Palacio Nacional, de tal suerte que quien afirma no mancharse el plumaje, resulta un ganso enlodado por las heces propias, su familia y colaboradores, así como por la impunidad que reparte.
De todo eso hay pruebas e incluso son motivo de exhibición entre los mismos distinguidos miembros de la cuarta como los casos de Julio Scherer, Santiago Nieto o Alejandro Gertz, puntales jurídicos de la actual administración, que no se salvan del enriquecimiento, tráfico de influencias, uso abusivo del poder y de las revanchas.
Los hoy recaudadores de recursos para la causa y en el triunvirato, fortalecieron la estrategia de extorsión disfrazada de “negociación” lo mismo a políticos que empresarios y más de un funcionario, obligándose a la entrega de dinero, ceder concesiones e incluso, salir de la escena pública renunciando cargos.
De los hermanos, ni qué decir; de los hijos, se ofende el Ganso y peor si se habla de nuera, consuegro o cuñadas defraudadoras. De los cercanos, aún están en el pandero Eréndira, Ana, los Bartlett, los Robledo, Nahle y compadres, Rabindranath y el Banco del Bienestar con todos sus latrocinios tanto en construcción de sucursales como en adquisiciones de equipamiento, software y hardware.
Y para evitar más evidencias de corrupción, el “decretazo” donde de nueva cuenta la Suprema Corte se vuelve cómplice de las trapacerías del machuchón de Palacio Nacional, privilegiando su decisión de sacar unas obras cuestionadas y opacas, pero que fueron declaradas de seguridad nacional.
Tampoco se acabaron los pobres, por el contrario, aumentaron en cuatro millones mientras que ocho millones de clasemedieros-aspiracionistas, dejaron de serlo, a pesar de la “recuperación” del país cuyo promedio de crecimiento no llegó ni al 0.1 por ciento en tres años, frente al cuatro por ciento prometido, en tanto que la inversión se desploma y los papeles de deuda dejados por extranjeros, los compran con fondos de afores.
Incluso la productividad disminuye, en tanto que la inflación le pega al consumo y los salarios a grado tal que el Banco de México volvió a aumentar su tasa en otros 50 puntos base para dejarla en 5.5 por ciento.
Ni hablar de la inseguridad que se terminaría al ingreso de la 4T, cuyo profeta anunció el fin de una guerra que costó decenas de vidas y que hoy, duplica la cantidad de asesinatos y aumenta hasta superar las 105 mil víctimas, en tanto que un promedio de 65 mil mexicanos busca emigrar a Estados Unidos en busca de refugio, empleo y un nuevo futuro.
En salud, se acabó por decreto la corrupción neoliberal y se impuso la de la 4T con sus “ahorros” y nuevos contratos que dejaron sin medicamentos a millares, a grado tal que el IMSS apenas logró consolidar el ¡nueve! Por ciento de sus compras para el próximo año. Obvio los fármacos de segundo y tercer nivel, incluyendo tratamientos anticáncer, serán los más escasos y mientras, la gente seguirá muriendo.
Nos vamos a un 2022 con muy pocas expectativas, sin inversión, metidos en una espiral de violencia criminal a pesar de los 100 mil guardias nacionales y 180 mil soldados metidos a seguridad; la opacidad y discrecionalidad en el gasto continuarán y aunque prometieron no más impuestos, ya se cocinaron lo mismo que los “ajustes” que, por ley, se aplicarán a los bienes y servicios de gobierno.
Pero claro, todo es culpa de los neoliberales que se fueron; los de hoy son tan inútiles, soberbios, incapaces y corruptos, que son ¡Inocentes!
Por Mi Raza Hablará el Espíritu
Feliz Navidad a todos y que la paz y salud los acompañen siempre.