>La muestra fue presentada en el Museo de Arte Moderno Guillermo Ceniceros como parte del Festival Revueltas 2026.
La Voz de Durango
Como parte de la programación del Festival Revueltas 2026, los artistas Alexis T. Luna y Haniel Fonseca presentaron la exposición Aún persiste una sensación de haber llegado tarde a algo que nunca fue para todos, en el Museo de Arte Moderno Guillermo Ceniceros, una propuesta que invita a cuestionar las ideas de progreso, modernidad y desarrollo desde la experiencia histórica de América Latina.
La exposición parte de una reflexión sobre la manera en que el pensamiento contemporáneo imagina el futuro, frecuentemente asociado con escenarios de crisis, colapso y transformación tecnológica. Frente a estas perspectivas, la propuesta cuestiona la idea de que todas las sociedades comparten una misma trayectoria histórica y que las consecuencias de las crisis se experimentan de manera uniforme en todo el mundo.
Uno de los planteamientos centrales de la muestra es que América Latina no llegó tarde a la modernidad, sino que su historia forma parte del mismo proceso que dio origen a las desigualdades entre distintas regiones.
Desde esta perspectiva, la noción de atraso se examina como una narrativa que ha colocado a determinados territorios en una posición de desventaja frente a modelos de desarrollo construidos desde otras realidades.
A través de la pintura figurativa, Haniel Fonseca y Alexis T. Luna abordan distintas dimensiones de las crisis sociales contemporáneas. La práctica de Fonseca se aproxima a los conflictos desde su dimensión pública y colectiva, donde pueden adquirir visibilidad y expresarse como demandas comunes. Por su parte, la obra de Luna dirige la atención hacia el ámbito íntimo, donde las consecuencias de esas mismas condiciones pueden manifestarse como incertidumbre, aislamiento,
ansiedad o dificultades para imaginar el futuro.
Ambas perspectivas se relacionan sin establecer una separación entre lo social y lo individual. La exposición propone reconocer que las experiencias personales también están atravesadas por circunstancias históricas, económicas y políticas, y que problemas como la precariedad o la falta de oportunidades pueden llegar a interpretarse como fracasos individuales cuando también responden a condiciones colectivas.
En este sentido, la pintura se presenta como una herramienta para observar y cuestionar el presente.
Más que ofrecer respuestas definitivas, las obras invitan a detenerse, establecer relaciones entre experiencias aparentemente distintas y reflexionar sobre las imágenes y los relatos mediante los cuales una sociedad comprende su propia historia.

