-Miles de gargantas quedaron afónicas y se rindieron ante la onda electrizante de la banda chilanga de rock en español.
Por Juan José Nava / La Voz de Durango
El legendario grupo El Tri se presentó en la velaria de la feria como parte de su gira “Adicto al rocanrol” en la que hicieron un largo recorrido por sus éxitos más sonados, producto de más de cinco décadas de historia sonora.
El evento reunió a un cúmulo de personas de distintas generaciones para desahogarse con un repertorio cargado de blues, rebeldía e identidad mexicana.
La banda interpretó un cúmulo de himnos generacionales que han trascendido en el tiempo, pero, como todo buen ritual de catarsis colectiva, no podía faltar el saludo a la “banda más chingona” para ponerse de pie, extender el lábaro patrio y entonar el himno nacional, sinónimo de rendir homenaje a las raíces, a nuestra esencia, momento que cedió el turno al tema “La raza más chida”.
En repetidas ocasiones Alex Lora cuestionó al público: “¿Estamos siendo felices?”, invitando al mismo a alzar “las pinches palmas” y a emular a través del rock y la rebeldía, el festejo a la vida y al amor.
“Nunca digas que no”, “Estación del Metro Balderas”, “Pobre soñador”, “Parece fácil”, el tradicional “Cielito lindo” con esencia de rock, “A güevo la cagas” y “María Sabina” que se enmarca en el 103 aniversario del natalicio de la famosa chamana y curandera mazateca, a la que Alex Lora le rinde un homenaje destacándola como un símbolo mundial de sabiduría y amor, fueron algunas de las primeras canciones en sonar en el gigante recinto duranguense.
La energía inagotable de Alex Lora se hizo sentir cuando invitó al público a soltarse la greña y a sentir cómo la música en vivo hace temblar las piernas, tal y como recientemente se sintió en el temblor al sur del país que, en Durango, pasó inadvertido pero se transmitió durante este evento.
El cantante se puso la máscara de El Tri como un accesorio temporal para interactuar con el público y desahogar, como los luchadores lo hacen en escena, toda esa energía reunida para gritar, liberar tensiones y por qué no, liberar las frustraciones monótonas de la vida.
Luego vino ese himno contra los prejuicios de los «rucos» o los «fresas» que no logran entender la pasión por el rock and roll con el tema “Chavo de onda”.
“Saludo a los clubes de fans “Hasta que el cuerpo aguante” que cumplen 20 años, tanto en México como aquí en Durango… y ya que estamos entrando en confianza les voy a pedir que me ayuden a hacerte la ola con el símbolo de amor y paz para la raza de Durango y que chingue a su madre la violencia” dijo Alex Lora.
Enseguida sonaron los acordes del tema “Nostalgia” y de repente entre los músicos salió con su larga y rizada cabellera pelirroja, la guapa Chela Lora, para reforzar el ambiente con su presencia física y vocal.
Tras un reencuentro amoroso que acumula 55 años de novios y 46 de casados, siendo este sábado la fecha en que El Tri consolida su 58 aniversario en el referente musical, Alex Lora desenfundó el tema “Nuestro amor, mantiene vivo nuestro rock and roll”, inventado pero sin perder la esencia del grupo, que será crucial como debut en el Palacio de los Deportes de la CDMX donde renovarán votos matrimoniales con la presencia del monseñor Diego Monroy.
Entre anécdotas, el cantante recordó el inicio de su historia de amor por allá en el Festival de Avándaro de 1971, el evento que marcó el inicio del rock masivo en México y en el que participó la banda original de Lora, Three Souls In My Mind. Desde ese primer encuentro, la relación creció en paralelo a la carrera musical: noviazgo, matrimonio y cinco décadas de trabajo conjunto dentro y fuera de los escenarios.
Luego vino la multicoreada “Triste canción de amor”, una de las más ovacionadas de la noche que en definitiva, marcó el clímax del evento.
Posteriormente, cuando parecía todo un momento de silencio y reflexión ya que saldría a flote una dedicatoria especial para todos los que se adelantaron y que están rocanroleando en el cielo… vino un caluroso y estridente minuto de desmadre acompañado de gritos y aplausos que dieron pie al tema “Cuando tú no estás”.
“A.D.O” y “Las Piedras Rodantes”, fueron las canciones que concedieron el final a este gran concierto que perduró por 3 horas continuas de ruido donde finalmente Alex Lora se despidió con el conocido y peculiar grito “¡Qué viva el rocanrol!”, que le concedió un prolongado aplauso mientras éste se despedía junto a los integrantes de la agrupación.

