>En la sala de exhibiciones temporales del Museo de la Ciudad 450.
Por Juan José Nava / La Voz de Durango
El maestro en artes plásticas duranguense, actor, cantante y promotor cultural Juan Antonio Burciaga Vázquez abre un diálogo íntimo y directo con su público a través de la exposición retrospectiva a la que titula “Muestrario”, misma que abrió sus puertas durante la velada de este viernes 3 de julio en el Museo de la Ciudad 450.
El protocolo inaugural estuvo presidido por el autor; Lucero Acosta, Directora del Museo de la Ciudad, quien estuvo acompañada de la Mtra.Goretti Moncisváis, directora de la Facultad de Pintura, Escultura y Artesanías de la UJED y el también artista plástico César Bernal.
Burciaga Vázquez en lugar de recurrir a un ensayo crítico que suele acompañar en sus muestras individuales, decidió enfocarse en compartir de primera mano, quién es, dejando de lado cualquier pretensión de ser un pintor prolífico o una figura protagónica en al plástica local.
“Empiezo por reconocer que no me considero un pintor prolífico ni un artista protagonista en la escena de Durango. Soy consciente de mi realidad y del alcance de mi producción artística. Hace más de cuarenta años egresé de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado «La Esmeralda» (INBAL), donde participé en mis primeras muestras colectivas. Sin embargo, en 1985, el terremoto de 8.1 grados que sacudió a la Ciudad de México transformó mi vida por completo y derrumbó los planes que tenía para mi futuro profesional, obligándome a regresar a mi estado natal”, expone el creador duranguense a manera de sincerarse con su audiencia.
Aceptar la realidad y seguir adelante a pesar de los pesares fue una lección de su madre, María Elena Vázquez Odriozola. Según lo expuesto, ella le enseñó a cantar, a dibujar y a pintar en las grandes paredes de la cocina de aquella casa familiar en San Lucas de Ocampo (municipio de San Juan del Río), construida por su bisabuelo, Don Fidencio, y resguardada por su abuelo Gregorio. A los siete años se mudó a la ciudad de Durango, a la casa de su abuela Josefina, quien también cantaba.
“Crecí en ese ambiente: fui un niño creativo e hiperactivo —sin saber que lo era-, a quien se le dificultaban las matemáticas y el inglés, pero que encontraba su refugio en las artes visuales y el teatro.
A la larga, mis aprendizajes en «La Esmeralda» sirvieron más a mi vocación docente que a la producción de obra. He tenido la fortuna de dedicarme a la enseñanza de las artes durante décadas: dieciocho años en el IMSS, diecisiete en la Secretaría de Educación, otros tantos en el Instituto de Cultura del Estado y, actualmente, como orgulloso miembro de la planta docente de la Facultad de Pintura, Escultura y Artesanías de la UJED”.
Respecto a su obra pictórica, Burciaga Vázquez expresa no adscribirse a ninguna corriente, aunque reconoce en algunos trabajos ciertos tintes surrealistas, con imágenes fantásticas y oníricas que brotan del subconsciente.
“Titulé esta exposición «Muestrario: Lo que he vivido» porque cada cuadro y dibujo es un reflejo de mi percepción personal. Aquí comparto desde mis miedos y las crudas vivencias de la pandemia de COVID-19, hasta las piezas que pinté al cumplir los 60 años y lo que veo de mí ahora, a mis recién cumplidos 71 años. Desde mi perspectiva de adulto mayor, sigo observando mis emociones, mi vida y mi entorno. Todo continúa en movimiento y yo sigo marchando a mi propio ritmo; tal vez en el futuro explore nuevos temas”, dijo Burciaga Vázquez.
Finalmente, el autor está convencido que los seres humanos somos muy parecidos entre sí porque compartimos alegrías, temores, placeres y expectativas. Por ello, deduce que estas piezas, sin duda, harán eco en el interior del público.

