>El cineasta mexicano emocionó en la presentación de El laberinto del fauno en el Festival de Cannes 20 años después de su estreno mundial.
Agencias
Horas antes de la inauguración oficial de la 79 edición del Festival de Cannes, Guillermo del Toro fue el protagonista de uno de los momentos más emotivos y emocionantes jamás vividos en la cita cinematográfica francesa.
Dos décadas después de que “El laberinto del fauno” tuviera estreno mundial en Cannes, el director mexicano retornaba para presentar la película en una versión restaurada. En aquel entonces, la emblemática cinta de Del Toro, protagonizada por los actores españoles Ivana Baquero, Sergio López y Maribel Verdú, no figuró entre las premiadas; sin embargo, lograría varias nominaciones a los Oscar y se alzaría como vencedora en otros galardones cinematográficos.
A día de hoy, “El laberinto del fauno” es considerada como una de las mejores películas de los últimos 20 años y es referente tanto para cineastas como para cinéfilos.
Hacer la película fue una odisea constante, diría que fue la segunda peor experiencia cinematográfica de mi vida; la primera fue con Mimic (1997) trabajando con los Weinstein, ¡fue horrible!”, rememoraba entre risas Guillermo del Toro en el escenario de la sala Debussy, un recinto de más de mil butacas que estaba a reventar esta tarde.
“La preproducción fue muy difícil, nadie quería financiarla”, entraba en detalles el cineasta, “la producción también fue difícil; todo lo que podía salir mal, salió mal. Si nos cruzamos en la Croisette [el famoso boulevard de Cannes], te lo cuento. Luego en la postproducción fue igual de difícil. Y al final lo logramos, llegamos justo a tiempo a Cannes con la copia de la película”.
“Fue una película increíblemente difícil de hacer, y un viaje que no hubiera podido hacer sin la gran actriz Ivana Baquero, protagonista de la película que hoy nos acompaña”, apuntaba el cineasta, a lo que le siguió otra de las muchas lluvias de aplausos de la tarde.
A Guillermo del Toro se le quedaría grabada con fuego aquella primera vez en el Festival de Cannes, sobre todo los 23 minutos de ovación que generó El laberinto del Fauno en su estreno mundial, algo que nunca antes se había visto en el festival.
Escrita, dirigida, producida y sufrida por Guillermo del Toro, la cinta se desarrolla en la España franquista de 1944, y se centra en Ofelia (Vaquero), una niña huérfana que llega a un pueblo con su madre (Ariadna Gil) nuevamente casada con un despiadado capitán del ejército franquista (López). Para escapar de los horrores de la violencia que le rodea, Ofelia se adentra en un mundo de fantasía habitado por un fauno y otras criaturas.
“No podemos cambiar la historia”, reflexionaba a la luz de este relato que dos décadas más tarde no pierde ni un ápice de actualidad. “Lamentablemente vivimos tiempos que hacen que esta película sea más relevante que nunca porque nos dicen que resistir es inútil, que el arte se puede hacer con una maldita app, pero creo y siento como Ofelia en El laberinto del fauno, que si tan solo pudiéramos dejar nuestra impronta, si pudiéramos enfrentar nuestra fe y fuerza a la de aquellos, entonces hay esperanza”.
“Lo último que podemos hacer es rendirnos y entregarnos a una de las dos fuerzas: podemos rendirnos al amor, podemos rendirnos al miedo”, a Del Toro le salió del alma este mensaje: “¡Nunca, nunca nos rindamos al miedo!”.
A las más de mil personas congregadas en la sala Debussy en la ciudad de Cannes el dicharachero cineasta les preguntó quiénes verían por primera vez El laberinto del fauno. Una buena cantidad de manos alzadas se dejó ver. “¡Me gusta!”, reaccionó sonriendo. A la pregunta de quiénes ya la habían visto, muchísimas más manos se alzaron con entusiasmo. Del Toro soltó una larga exclamación de aprobación.
La restauración en 4K, la cual ha supervisado personalmente, saldrá al público en octubre. Las razones de este trabajo no se lo atribuye al mero hecho del aniversario.
“A una gran cantidad de veinteañeros le gusta El laberinto del fauno, creo que por alguna razón esta película conecta con la fuerza de la juventud, cuando el mundo te dice que estás equivocado y tú sabes que tienes razón. De manera que quise lanzarla al mundo a lo grande para poder seguir conectando con los espíritus que se mantienen jóvenes”, afirmaba.
Como preámbulo se proyectó un clip que recogía escenas de Cronos, Frankenstein, Pacific Rim, Hellboy, Blade, Mimic, El espinazo del diablo, La cumbre escarlata, Pinocho, La forma del agua, El callejón de las almas perdidas y El laberinto del fauno.
Al final de esta recopilación, al director mexicano le cayó otra lluvia de aplausos y bravos del público que le hizo levantarse de la butaca para agradecer las muestras de reconocimiento y cariño hacia una filmografía que ha marcado generaciones y ha dejado una huella indeleble en el cine contemporáneo.
Después de la proyección de la película, una larga ovación volvió a retumbar en la sala Debussy. Guillermo del Toro e Ivana Baquero se abrazaron, y cuando el director volvió a tomar el micrófono, después de dar las gracias y gritar un ¡Viva México!, se emocionó hasta las lágrimas. Del Toro aprendió la lección, ha dejado una y otra vez que entre el amor.

