- La vacunación no significa irresponsabilidad, refiere la Arquidiócesis de Durango.
César Rodríguez / La Voz de Durango
Con el alza de contagios en otras entidades del país y el tentativo regreso a clases presenciales en agosto, el vocero de la Arquidiócesis, el padre Noé Soto Valdez, se pronunció por no relajar las medidas sanitarias preventivas.
Ante el claro aumento de flujo de personas en la ciudad, el padre admitió la omisión de algunas medidas preventivas, eventos públicos que se promueven, así como el cansancio del confinamiento que ha motivado a salir a las personas de manera innecesaria.
Dijo, que se debe continuar reforzando madura y responsablemente el protocolo de salud en los espacios públicos, y reconoció que no se puede vivir eternamente aislados, pero hizo énfasis en que se pueden crear atmósferas sanas y comprometidas con el cuidado de la salud de todos.
“Todos tenemos que ser corresponsables en el cuidado de la salud propia y de los demás, el uso de los cubrebocas en todo momento y seguir todos los protocolos de seguridad, ya que el hecho de estar vacunados no condiciona la propagación del virus”.
Afirmó, que la Iglesia es muy estricta con los protocolos de seguridad, y el paso de los semáforos epidemiológicos no significa que se puedan relajar las medidas higiénicas, lo único que ha variado es el aforo de los templos.
Subrayó, que no se puede dar marcha atrás como si ya no hubiera pandemia, pues un descuido llevaría al retroceso y pondría en riesgo a los más vulnerables, “es primordial entender que el cuidado de salud personal y social, es un mandamiento divino, es decir, cuidado social como también espiritual’’.

