El mundo desconfía de China: Wuhan sube 50% cifra de muertos

La ciudad china de Wuhan, el punto de partida de la pandemia de coronavirus que ya ha infectado a más de dos millones de personas en todo el mundo, actualizó su número de muertos por covid-19 a 3.689, un aumento del 50%.

Agencias

China. – Por un lado, el contador vírico no deja de subir. Ya llevamos más de dos millones de contagiados y más de 140.000 muertos en todo el mundo. Por otro lado, el foco sobre la culpa de esta pandemia y las dudas sobre su origen cada vez apuntan con más fuerza hacia una misma dirección: China.

El gigante asiático procura a diario desviar la atención, intentando escapar de ese señalamiento. Pero según desde qué lado se mire, la realidad cambia completamente. China lleva semanas anunciando que ha ganado la batalla contra la pandemia, aunque muchos países han puesto en duda las cifras oficiales de sus fallecidos, sobre todo en Wuhan (2.579). Hoy, casualmente, el dato de víctimas mortales en el lugar donde comenzó todo ha aumentado un 50%, hasta los 3.869 fallecidos. En todo el país ya sumarían 4.632. Una de las razones de esta subida se debe a un nuevo recuento tras incluir a aquellas personas que murieron en casa con los síntomas del coronavirus, pero que no habían sido diagnosticadas.

Las autoridades de Wuhan han reconocido que muchos casos se registraron erróneamente. «Al principio de la epidemia, un gran número de pacientes desbordó los recursos médicos y la capacidad de admisión en los hospitales, por lo que algunos pacientes murieron en su casa sin ser tratados», ha publicado la agencia estatal Xinhua.

Hoy, además, China se ha levantado con la noticia de una economía que se ha contraído un 6,8% el primer trimestre del año, lo que supone el primer retroceso desde 1976, tras la Revolución Cultural de Mao Zedong.

En cambio, echando un vistazo a las webs de los medios de propaganda del Partido Comunista, priman los artículos elogiosos a la gestión de Pekín, los esfuerzos e inyecciones económicas para la recuperación y la vuelta del tráfico y la vida a las calles de Wuhan. Los titulares destacan la buena sintonía en las conversaciones entre el presidente chino, Xi Jinping, y su homólogo ruso, Vladimir Putin. «Ambos reafirman su apoyo mutuo en la lucha contra el Covid-19 y rechazan la politización de la pandemia», reza una nota del diario Global Times. En otro de los tentáculos mediáticos de Pekín, el Diario del Pueblo, publican una carta del presidente Xi en la que defiende la gestión de China de la crisis «lanzando la secuencia del genoma del virus lo antes posible y compartiendo sin reservas la experiencia de control y tratamiento con la OMS y con la comunidad internacional».

Si continuamos repasando los artículos, llama la atención que todas las portadas destacan cómo China está enviando a África suministros médicos para luchar contra el coronavirus. Miles de kits de pruebas a Sudán, termómetros a Kenia, médicos a Etiopía… Casualmente, esta semana ha habido bastante polémica por los ataques racistas que han sufrido los ciudadanos africanos de la provincia china de Cantón. Tanto que varios países de África han tenido que llamar a consultas a los embajadores chinos para pedir explicaciones.

«EN CHINA HAN PASADO COSAS QUE NO CONOCEMOS»
Pero más allá de las autoalabanzas desde de China, en Occidente nos encontramos otro tipo de noticias referentes al gigante asiático. La última, las declaraciones del presidente francés, Emmanuel Macron, en una entrevista al Financial Times. El titular era rotundo: «En China han pasado cosas que no conocemos». Macron ha cuestionado la gestión de Pekín, poniéndola en duda ante la falta de libertad que hay en China para conocer la verdad.

Desde Londres, el ministro de Asuntos Exteriores británico, Dominic Raab, también ha ido por la misma línea durante una rueda de prensa tras una reunión telemática del G7. «Tenemos que examinar todos los aspectos de una manera equilibrada, pero no hay duda de que la cooperación con Pekín no puede continuar como si no hubiera pasado nada. Tendremos que plantear preguntas difíciles sobre la aparición del virus, y sobre por qué no se pudo parar antes», ha dicho Raab.

Luego está la polémica con la OMS desde que Doland Trump comunicara hace escasos días que congelaría los fondos de Estados Unidos para este organismo porque éste «encubrió la difusión de información errónea de China sobre el virus». Según el presidente norteamericano, la OMS «aceptó sin cuestionar la palabra de China, incluso halagaron su transparencia». Unas críticas a las que se sumó el miércoles el ministro de Relaciones Exteriores francés, Jean-Yves le Drian: «Sin duda hay cosas que decir sobre el funcionamiento de la OMS, quizás una cierta falta de reactividad, de autonomía respecto a los estados, quizás una falta de medios de detección, de alerta y de información, de capacidad normativa».

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