Por Azu Macías
¿Por qué suceden estas cosas? pasan porque pasan… «¿Será que cuando te aferras a algo porque lo quieres demasiado y no te gustaría soltarlo, te lo arrebatan?” Me preguntaste hoy amigo mío. “Dicen que en realidad nada puede serte arrebatado, porque en realidad nada te pertenece”, respondí sin estar muy convencida de tal aseveración, porque a decir verdad, liberarte de ataduras, soltar tus apegos, aquellas personas que tanto amas, aquellas cosas por las que tanto has trabajado, no resulta tan sencillo, sino que, suele ser angustiante y hasta desagarrador, la mayoría de las ocasiones.
¿Qué por qué suceden esas cosas? dice Angeles Mastretta, «suceden sin un cómo, pasan porque pasan». Acostumbrados siempre a ver el mundo desde la cabeza nos torturamos con los “¿por qués?”, pues siendo honestos la búsqueda de explicaciones ante los acontecimientos más difíciles de nuestras vidas, generalmente termina siendo un tormento. Sin embargo, resulta una tarea épica desprenderse de los cuestionamientos de nuestra implacable mente, quien no se tienta el corazón para tener piedad al buscar a nuestro propio ser como total responsable de los hechos; contándonos el cuento incesante de que las cosas pudieron haber pasado de manera distinta si así nosotros lo hubiéramos querido. Y así, con su diálogo monótono y atormentador, decide mantenernos en el pasado repasando interminablemente todo lo que pudimos haber cambiado, todo lo que teníamos, todo lo que no debió haber sido según nuestra concepción de la justicia, pero ¿por qué nos pasan estas cosas? … Tal vez sea porque los problemas de la vida, las dificultades, y aún más, las pérdidas no sean un castigo, sino lo que pudimos hacer de acuerdo a las circunstancias y el nivel de conciencia que teníamos en el momento.
Tal vez sea porque según nuestra concepción infantil bien arraigada, si nos portamos bien ganamos el derecho a mantener lo que nos gusta hacer, aquel premio maravilloso que nos dieron por haber hecho lo correcto. Cuando en realidad, la vida parece entender las cosas de una manera distinta. ¿Cuál es el reto? Construir nuevas perspectivas, renovarnos ante las dificultades, ver que tal vez esos conceptos de justicia que tenemos, de pertenencia inmutable de las cosas que anhelamos y queremos, no nos funciona más.
Abrir los ojos ante el universo maravilloso que nos da la oportunidad de dar el significado que queramos a nuestras experiencias, porque después de todo, los significados dependen de nosotros. Y es que hay que dejar de mirar al mundo solo con la mente, y empezar a mirarlo con el corazón, juntos nos llevarán por la senda de lo que es más adecuado para nosotros y recordar que no importa a dónde vayas y cuánto lleves contigo, lo que en realidad importa, es cómo transites tu camino, lo que importa es el camino, y en ese camino hay que estar conscientes de que hay que desprenderse de cosas, encontrar acompañantes y saber que hasta de los acompañantes a veces, hay que saber despedirse.
Ideario
[td_block_social_counter facebook="tagdiv" twitter="tagdivofficial" youtube="tagdiv" style="style8 td-social-boxed td-social-font-icons" tdc_css="eyJhbGwiOnsibWFyZ2luLWJvdHRvbSI6IjM4IiwiZGlzcGxheSI6IiJ9LCJwb3J0cmFpdCI6eyJtYXJnaW4tYm90dG9tIjoiMzAiLCJkaXNwbGF5IjoiIn0sInBvcnRyYWl0X21heF93aWR0aCI6MTAxOCwicG9ydHJhaXRfbWluX3dpZHRoIjo3Njh9" custom_title="Stay Connected" block_template_id="td_block_template_8" f_header_font_family="712" f_header_font_transform="uppercase" f_header_font_weight="500" f_header_font_size="17" border_color="#dd3333"]

