Por Omar García Rosales
Con el pasar del tiempo existen pocas producciones del séptimo arte que debido a su temática siguen causando polémica entre el público debido a su contenido. Si a esto le agregamos la tentación de presentarnos a un Cristo humano, lleno de dudas y miedos, el resultado es una película de culto que sigue generando mucha curiosidad.
Dirigida por Martin Scorsese y estrenada en 1988 la cinta The Last Temptation of Christ (La Última tentación de Cristo), nos presenta a Jesús (Willem Dafoe), un carpintero que trabaja creando las cruces para los romano. Esta profesión la realiza no para para agradar a los romanos, sino para desagradar a su dios, de quien ya se encuentra harto debido al asedio que existe sobre él, debido a las diferentes visiones y premoniciones que le siguen a cualquier lugar. Molesto y cansado, Jesús decide ir en búsqueda de respuestas primero buscando el perdón de María Magdalena sin éxito alguno, enfrentándose a lo largo del caluroso desierto mientras analiza sus pecados, buscando siempre de alguna manera hablar con Dios y saber cuál es su misión real en la Tierra.

Tras mucho andar, Jesús es iluminado y entiende que su tarea es la de ser el vocero de dios, en donde las palabras amor y comunión son las primeras palabras que salen de su boca. Por lo que decide regresar, para enseñarle al pueblo sus diferentes enseñanzas denominándose a sí mismo el hijo de Dios. Conforme crece su fama, también crecen sus dudas, por lo que decide nuevamente ir en la búsqueda de respuestas, optando por convertirse en el hacha que liberará a los hebreos de los romanos.
Desde su estreno, la cinta ha sido abiertamente censurada y boicoteada por diferentes grupos católicos intolerantes a la obra de Scorsese. Tachada de blasfema por el mismísimo Juan Pablo II, el Vaticano, hasta la Madre Teresa de Calcuta son algunas de las figuras que invitaron al pueblo a boicotear la película. Incluso colegas del director declararon su desprecio por la película. En el país de las barras y las estrellas, el odio hacia la película llevó a diferentes grupos a provocar altercados violentos a la entrada de algunos cines, haciendo cadenas humanas en las puertas e incluso quemando el interior de las salas.
Basada en la obra literaria del filósofo griego Nikos Kazantakis de 1953, la adaptación de Scorsese se convirtió en una de las producciones menos valoradas del director, pero a su vez se mantiene como una de las más polémicas en la historia del cine estrenada en una época menos abierta que en nuestros días.

La última tentación de Cristo, es una de las mejores adaptaciones de todos los tiempos en el cine, la cual nos presentó a Jesús como un hombre lleno de defectos, presentándonos al Cristo que se niega a ser Cristo. Sencillamente un humano que lucha más en contra de su propio destino, que aceptarlo como parte de su destino.

