Ideario

Por Azu Macías

Tomar en serio la felicidad… Después de un rato de limpieza intentando desinfectar perillas y barandales en casa, me quedé sentada y pude percibir un ligero dolor de cabeza, fruto del estrés tras tanta información del país y el mundo sobre el virus en cuyo tema principal es el miedo y la tristeza.

Me quedé observando la ventana mientras sentía la brisa del aire, en lugar de lamentarme por los hechos actuales… Empecé a cantar. La gira pasó por Juan Gabriel, Los Panchos, Rocío Dúrcal, Alejandro Fernández, Ely Guerra, Natalia Lafourcade y poco a poco el ánimo dio para terminar con la Sonora Santanera y Los Ángeles Azules descubriendome sola, bailando en medio de la sala mientras comenzaba a hacer de comer.

¡Qué felicidad de minutos! Cuántas veces pensé antes en que la felicidad era un destino, ¿saben? Desconozco si a ustedes queridos lectores les ha sucedido alguna vez lo mismo. He tenido muchos sueños en los que me veía feliz en algún punto del mundo futuro en el que yo alcanzaba una serie de retos, acompañamientos y cosas materiales alcanzando el dichoso: vivió feliz por siempre. Una vez tras otra en la vida logré algunas de ellas, pero perdí otras, hasta ahora no se han juntado todas las que yo visualice antaño, pero hoy, justo hoy, solo hoy no importa que no estén todas juntas.

No importa porque a la luz de los presentes acontecimientos en el país y el mundo, estoy metida en mi casa y me doy cuenta que los sueños son bonitos pero pasajeros, lo que importa, según entiendo es el soñador del sueño. Mientras tenga creatividad suficiente y conexión para sentirme puedo ser feliz, porque me tengo.

¿Qué quiero decir con esto? Que mientras caminaba con destino a la felicidad se me olvidaba muchas veces ser feliz, lo dejaba para de vez en cuando y hoy los invito a que como yo, no lo dejen para mañana, busquen algo que dentro de sí los haga sentir felices porque hoy por hoy alcanzo a sentir que la felicidad no es un destino, está en el camino, pero hay que aprender a pararse y disfrutarla, no solo para tomarle fotos, sino para experimentarla profundo y con todos los sentidos.

Porque la felicidad no es un asunto que se tome en broma señores, es algo que debe tomarse con seriedad: con seriedad disfrutar a detalle el momento en que nos dio un ataque de risa con alguien, en que disfrutamos de quitarnos máscaras y sin zapatos recorrimos el pasto, en que nos tiramos panza al piso a colorear con el hijo o disfrutamos cantando las canciones favoritas desde el pecho, con el cucharón de micrófono y cerrando bien los ojos pa’ cantar mejor.

Tómese en serio cada momento de felicidad porque la verdad es… que los momentos son efímeros, lo cierto es que podemos irnos entrenando para hacer más paradas de felicidad en ellos.

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