- Habitantes de las inmediaciones de calle Laureano Roncal, comerciantes y propietarios de negocios están molestos porque no fueron consultados para realizar la obra y pidieron ser tomados en cuenta.
Josélo Fuentes Delgado/La Voz de Durango
De acuerdo con la modernidad y las obras que traigan bienestar, señalan vecinos, empresarios, comerciantes y habitantes de las inmediaciones de calle Laureano Roncal, pero en total desacuerdo en las maneras de hacerlo por parte de autoridades estatales y municipales ante la falta de consensos, el no ser tomados en cuenta y explicar los beneficios y perjuicios de un proyecto, que, desde su punto de vista, no se justifica y debió ser instalado en otra vialidad de mayor espacio.
MOLESTIA Y DECEPCIÓN
En recorrido realizado por La Voz de Durango, fue posible percatarse de la notable molestia de los vecinos de la zona, tanto habitantes domiciliados a lo largo de Laureano Roncal, comerciantes y propietarios de tiendas y negocios, como vecinos de la colonia Ciénega y alrededores. En las horas de sondeo con vecinos y comerciantes solo circularon alrededor de cinco ciclistas, entre ellos dos ciclistas de Uber eats o comida rápida.
Las molestias principales fueron que dicha obra comenzó a desarrollarse a partir del pasado jueves 09 por la mañana y repentinamente apareció la franja azul y después las rayas blancas con cajones delimitados. Cuadrillas de trabajadores realizando su trabajo, pero sin dar alguna explicación y ni la presencia de alguna autoridad para explicar qué sucedía con la obra.
“Solo hubo notificación de que movieran los vehículos para continuar pintando los carriles, pero nunca nos consultaron con encuesta, junta informativa, reuniones con vecinos, nada. Todo fue de sorpresa y sin consultarnos. Lo peor del caso es que no hay cajones para estacionamiento y los clientes dónde se van a estacionar. Así no hay ventas y los que perdemos somos los comerciantes”, dijo la señora Nancy, propietaria de un minisúper.
Al referirse a la administración anterior sostuvo que también que por Isauro Venzor se retiraron los camellones centrales y talaron árboles que sí eran necesarios, pero de buenas a primeras fueron retirados y con espacios para peatones más inseguros que complican el cruce, sobre todo, para personas de la tercera edad y menores.
Una trabajadora de una clínica de por la zona refirió que era muy complicado circular por la vialidad, sobre todo ahora con un carril, además las vueltas para camiones pesados ponen bajo riesgo las unidades estacionadas en los cajones, sin dejar de lado las cocheras en el caso de salidas de los autos de los domicilios.
“Fue una tontería, no sabemos a quién se le ocurrió tal idea. Además el costo es irreal para dos líneas de pintura sin boyas o delimitadores de mayor tamaño para impedir el paso de los carros y vehículos pesados que utilizan la ciclovía como carril alterno”, precisó la trabajadora de la salud.
Durante el recorrido realizado por el lugar fue posible observar que al llegar a la intersección de Laureano Roncal con Pino Suárez una camioneta cuya conductora estaba desesperada por el embotellamiento se metió a los carriles de la ciclovía a toda velocidad y dio vuelta a su derecha sin fijarse si venían ciclistas.
En el caso del carril de sur a norte prácticamente están de espaldas a los semáforos, ya que en cada cruce de calle habrá señalización con una franja verde que indica paso reservado para ciclistas, pero pocos automovilistas hicieron caso de la señalización y mucho menos cedieron el paso alguno.
ESPECIFICACIONES
Conforme a las especificaciones de la obra la Propuesta de Ciclovía de dos carriles en ambos sentidos tiene una longitud de mil 65 metros y 2.20 de ancho, con cajones de estacionamiento al lateral, un carril de circulación al menos hasta calle Negrete y con colocación de botones cerámicos, pintura top deportiva, señalamientos de intersección de esquina y guarniciones, más señalización vertical.
El proyecto de calle Laureano Roncal comprende a partir de Isauro Venzor hasta bulevar Felipe Pescador en tres segmentos para su ejecución y un costo de 2.8 millones de pesos. Hasta el día de ayer por la tarde el avance era solo hasta avenida 20 de Noviembre.
Para desfogar tráfico, habrá cambios en el sentido de las calles, entre ellas calle Santa María ahora será de Oriente a Poniente para canalizar un poco vehículos que vayan en dirección al centro de la ciudad.
La idea de la ciclovía de Laureano Roncal, es formar parte de un circuito para conectar todas, las cinco que existen entre ellas: bulevar Domingo Arrieta (aún en buen estado); bulevar Francisco Villa (muy deteriorada, ya con baches y deformaciones de la superficie. Susceptible a inundaciones en temporada de lluvias); Puerto de Ensenada lateral al Santuario de Guadalupe y colonia Maderera (aún conservada, pero invadida por corredores), entre otras para hacer un circuito propicio para ciclistas.

