- Defienden la aplicación de la palabra matrimonio solo para la unión de hombre-mujer.
Graciela Rosales/La Voz de Durango
Red Familia Durango, propone que la unión entre personas del mismo sexo sea llamada “Enlace Conyugal” y salvaguardar la palabra matrimonio para el uso del significado propio de la palabra que es la capacidad de la mujer que contrae nupcias para ser madre.
En tales términos se expresaron Laura Martínez Amaya, presidenta del Frente Nacional por la Familia y Guadalupe Amaya, vocera de Red Familiar, que el día de ayer se hicieron presentes en el Congreso del Estado para entrevistarse con el legislador Esteban Villegas Villarreal a quien entregaron su propuesta.
Ambas coincidieron señalar que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha señalado el término de “matrimonios igualitarios”, pero hay que entender que son tres poderes autónomos y quien le toca legislar es a la Cámara de Diputados y en tal virtud, la jurisprudencia se puede revertir en favor del bien común.
La idea de Red Familia es que los diputados legislen con una perspectiva de familia, que se proteja la célula básica de la sociedad que se ha deteriorado y que requiere proteger por el principal núcleo en el que se desarrolla el ser humano.
La propuesta concreta consiste en la creación de una institución que le dé certeza a la voluntad de las parejas homoparentales, es decir, que consagre la unión o compromiso y que aunado a ello, establezca un régimen de derechos y obligaciones para sus miembros.
“A título de Red Familia, se nombrará a la figura equiparable a la unión de las personas del mismo sexo, como Enlace Conyugal, lo anterior derivado de la amplia conceptualidad del término enlace, el cual implica la relación o atadura de una persona con otra, ya sea de forma física o simbólica, o bien, se utiliza para nombrar una especie de cadena invisible entre dos seres, que va más allá de pelas, discusiones y diferencias”.
Posteriormente sería cuestión de delimitar los fines, alcances y requisitos de este concepto de “Enlace Conyugal” que deberá ser establecido como un contrato celebrado entre dos personas físicas, mayores de edad y del mismo sexo, con diversos propósitos, entre ellos la implementación de una vida en común, ayuda y respeto mutuos, así como la construcción de un interés común, que les permita visualizar un plan de vida con seguridad, confianza y que sus parejas estarán protegidas bajo la tutela de la ley.
En cuanto al carácter que adquieran las parejas a través del citado vínculo, este legitimaría a los interesados para reclamar las prestaciones (testamentarias y sociales) que contemplan las leyes mexicanas, aspectos que revisten de gran trascendencia puesto que por primera vez, los duranguenses con preferencias sexuales diferentes, tendrían los mismos derechos que los demás, los cuales por años se les han negado.

