-Una tarde-noche inolvidable de talento y virtuosismo se llevó a cabo en el Teatro Ricardo Castro con la presentación de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil de México.
Por Juan José Nava / La Voz de Durango
En una tarde-noche fresca de otoño en el marco del inicio del Festival Revueltas 2026 y el inicio de su tercera gira internacional, la escena artística se llenó de virtuosismo y riqueza cultural con la presentación de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil de México (OSINJUVE), bajo la dirección titular del maestro Toly Zatin y con la guía musical de Vlada Zatine.
La memorable presentación musical conquistó al público asistente de principio a fin con un magno repertorio que tuvo por sede en el Teatro Ricardo Castro, dando inicio con la colorida e innovadora sinfonía “El esplendor de la ópera de Pekín”, del compositor Liu Hao.
El ensamble juvenil transportó a los espectadores mediante los movimientos “Se levanta el telón”, “Mangas de Agua”, donde la violinista Paloma Muraira destacó con una ejecución magistral y expresiva, aunado a “Hoja congelada” que contó con la deslumbrante y emotiva interpretación de la soprano Xóchitl Valles, finalizando con la sutileza de “Fragancia de flor de ciruelo”.
El talento continuó brillando en la primera parte cuando la destacada pianista de ascendencia rusa Vlada Zatine tomó el escenario como solista para interpretar el célebre “Vals-Capricho para piano y orquesta” del compositor orgullosamente duranguense Ricardo Castro, cautivando a la audiencia por su brillantez técnica.
El primer bloque cerraría a las 19:20 horas con ma enérgica pieza “Suite No. 1” de la ópera Carmen de Georges Bizet, recorriendo sus reconocidos pasajes desde el Preludio hasta Los toreadores.
Tras un intermedio de 10 minutos, la velada alcanzó uno de sus momentos cumbre con la participación del virtuoso violinista chino Yiran Wang, quien asumió el rol de solista en el emblemático “Concierto para violín y orquesta Op. 64” de Félix Mendelssohn.
El colofón celebró la fiesta popular con el inmortal vals “Sobre las olas” de Juventino Rosas y la colorida «Obertura Mexicana» de M.J. Isaac, añadiendo además un toque de ingenio y simpatía con el icónico «Concierto para máquina de escribir y orquesta» de Leroy Anderson, para culminar la noche con el rítmico y acelerado Fiddle-faddle, también de Anderson.
Con esta destacada actuación, los jóvenes músicos y el equipo de solistas reafirmaron el alto nivel artístico de la Nacional Juvenil de México, dejando una huella imborrable en la escena musical del país.

