-La autora María Angélica Martínez Rodríguez reconstruye un siglo de historia del emblemático edficio histórico duranguense.
Por Juan José Nava / La Voz de Durango
Durante la emisión del 11 de agosto del programa Tardes de Relatos y Leyendas “¡Llueva, truene o relampaguee!” con sede en el Museo Francisco Villa, se llevó a cabo la presentación del libro “Estación de los FF.CC. Nacionales en la ciudad de Durango” de la arquitecta e investigadora María Angélica Martínez Rodríguez.
El evento contó con los comentarios de la propia autora, del maestro Esbardo Carreño Díaz, cronista y director del Museo Francisco Villa; de Javier Guerrero Romero, cronista de la ciudad de Durango y con una presentación de la promotora cultural, Flor Gutiérrez.
El texto escrito por la investigadora María Angélica Martínez Rodríguez presenta una monografía sobre la estación del ferrocarril de Durango publicada con motivo del centenario de su inauguración.
La obra analiza en primera instancia, la evolución arquitectónica y urbana de la estación desde 1892 hasta 1925, destacando la recuperación de fuentes primarias y la inclusión de 86 planos inéditos del arquitecto Manuel Ortiz Monasterio para documentar el impacto del ferrocarril en la modernización del norte de México.
Javier Guerrero Romero fue el encargado de revelar detalles sobre el contexto de esta obra abordando hallazgos fundamentales, pues habla de las ideas de una épo ca, de los sueños de iuna sociedad y de aquello que una comunidad decide construir cuando tiene confianza en el futuro.
“El estudio reconstruye un periodo de 40 años de transformaciones urbanas, técnicas y políticas en Durango. La autora vincula su investigación con el Centro Nacional para la Preservación del Patrimonio Cultural Ferroviario. El libro propone entender la estación como un símbolo de modernización regional y no solo como infraestructura.
El contenido se organiza en ocho capítulos y un anexo documental con la relación de planos conservados. La investigación utiliza un enfoque interdisciplinario que combina análisis arquitectónico, revisión hemerográfica y lectura crítica de planos”, dijo.
Por su parte, la propia autora reveló que el libro arroja otros datos interesantes como la llegada del Ferrocarril Internacional y el Ferrocarril Central Mexicano al norte del país, específicamente un 16 de octubre de 1892 a Durango, transformando nuestra localidad en un punto estratégico de comunicación con Estados Unidos.
Destacó que la llegada del ferrocarril marcaría un antes y un después en la historia de Durango.
“Ese día, por primera vez, el silbido de una locomotora rompió el silencio del valle de Durango. Podemos imaginar la emoción de quienes estuvieron ahí. Más de 15 000 personas reunidas en el Llano de Guadalupe, en una ciudad de alrededor de 26 500 personas. Ya se podrán imaginar ustedes que fue un acontecimiento que cambiaría para siempre la vida de la ciudad, porque no llegaba solamente el ferrocarril, llegaban nuevas oportunidades comerciales, nuevas formas de viajar, nuevas ideas, nuevas tecnologías. Llegaba, en muchos sentidos, la modernidad. Durango dejaba de mirar únicamente hacia su interior para conectarse con el resto del país y con el mundo”, dijo la investigadora.
En otro aspecto, el libro también hace un minucioso análisis de la arquitectura ferroviaria, destacando el seguimiento de la antigua estación del ferrocarril desde su concepción ideológica hasta su consolidación como edificio.
El estudio emplea materiales visuales como fotografías del acervo del INAH, pinturas y películas, porque la historia también pertenece a quienes construyeron, calcularon, colocaron ladrillos, tendieron vías y levantaron estructuras que aún siguen formando parte del paisaje duranguense, considerando a las estaciones ferroviarias como las catedrales de la modernidad, pues éstas eran lugares de encuentro, de despedidas, de comercio, de innovación y de intercambio cultural.
El objetivo del lanzamiento de este libro es hacer un llamado a la protección del patrimonio cultural por parte de instituciones y ciudadanos.
“Este libro no pretende quedarse únicamente en el ámbito académico, aspira a convertirse en una invitación para volver a mirar nuestra ciudad, a descubrir que los edificios también cuentan historias, que las calles conservan memorias, que el patrimonio no es un conjunto de piedras antiguas, es una parte viva de nuestra identidad. Conocer nuestro patrimonio nos ayuda a comprender quiénes somos y comprender quiénes somos nos permite imaginar con mayor claridad hacia dónde queremos ir”, finalizó la autora.
Cabe destacar que el evento también se hizo acompañar de apartados culturales, en la parte musical, la voz de Gaby Zaldívar, con temas de la Revolución Mexicana y los artistas Felipe Piña Monsiváis y Erik Daniel Martínez Pulgarín, quienes realizaron dos pinturas alusivas a la arquitectura de la antigua estación del ferrocarril.
Por último, cabe decir que la consolidación de esta material fue posible gracias al patrocinio de la empresa duranguense Chilchota.

