>La gira “Historia de un final” hizo escala en la Velaria de Espectáculos durante este sábado 9 de mayo.
Por Juan José Nava / La Voz de Durango
Tras más de seis décadas de trayectoria ininterrumpida y consolidado como el máximo exponente de la música norteña, Ramón Ayala, conocido mundialmente como «El Rey del Acordeón», hizo una escala en Durango para despedirse de sus seguidores con su última gira de conciertos en vivo a la cual ha bautizado como “Historia de un final”.
La velaria de espectáculos del recinto ferial duranguense reunió a cerca de 7 mil asistentes para cerrar con broche de oro una carrera histórica en la que Ayala tuvo a bien agradecer a sus fieles seguidores por su apoyo y cariño incondicional.
El evento se caracterizó por un ser un viaje emocional a través del tiempo. El público tuvo la oportunidad de sumergirse por los más grandes éxitos de Ramón Ayala junto a sus inseperables Bravos del Norte.
El concierto que dio comienzo casi a las 23:00 horas del sábado 9 de mayo, se llevó con el objetivo de celebrar por adelantado a las madres en su día, sin embargo, también fue la ocasión perfecta para agradecer y recordar el legado de una estrella inmortal que tuvo a bien darlo todo en el escenario acompañándose de una producción completa que incluyó un diseño de luces y pantallas con animaciones incidentalmente de acuerdo a las melodías y a su sentido de ánimo.
“Un puño de tierra”, “Recuérdame y ven a mi”, “Qué casualidad”, “Gumaro Vázquez”, “Las casas de madera” y “La vecina me puso el dedo”, fueron las primeras canciones que se escucharon en escena.
Posteriormente, el rey vino bien acompañado de sangre nueva, su descendencia, su nieto, Christopher Ayala, un joven músico de conjunto y norteño, o mejor dicho, su heredero musical, quien dio muestra de su talento para llevar a cabo una serie de éxitos relámpagos.
Luego, desde Los Ángeles, California, ataviados de charros, arribaron campantes con sus instrumentos, los integrantes del Mariachi Reyes de Jorge Álvarez, quienes acompañaron a Ramón Ayala con una serie de canciones “viejitas pero más buenas” que a su vez, rindieron homenaje a Cornelio Reyna como “Me sacaron de tenampa”, “Te vas ángel mío” y “Me caíste del cielo”, siguiendo el repertorio con “Rinconcito en el cielo”.
De pronto, salió del escenario un joven duranguense de nombre Messi Emmanuel García Cabada, quien también es cantante e instrumentista, siendo éste invitado por el propio Ramón Ayala para interpretar el entrañable tema de cantina “Tragos de amargo licor” con inigualable acompañamiento de coreo enérgico de parte del público. La invitación surgió debido a la inigualable dádiva que este talento hiciera durante el lapso de una semana, al realizar un multicolorido mural sobre las faldas del puente “El Baluartito” en la Rambla del Parque Guadiana que, desde la mañana del sábado, fue inaugurado y presenciado por el mismo “Rey del Acordeón”.
Más tarde arribaron más éxitos como: “Dos monedas”, “Pa´que son pasiones”, “Corrido de Chito Cano”, “Cuando yo era un jovencito”, “Mi Golondrina”, “Mi Piquito de Oro”, entre otros, que fueron gratamente bien recibidos por una audiencia cautiva que se entregó al rey, aclamando fervientemente un merecido reconocimiento.

