Sara Valenzuela / La Voz de Durango. La violencia y las desapariciones en Sinaloa continúan generando un clima de incertidumbre y temor que impacta directamente en las familias, el tejido social y la estabilidad emocional de la población. La crisis no solo se refleja en cifras, sino en el estrés generalizado, la desconfianza y el dolor que viven cientos de hogares ante la falta de sus seres queridos.
En este contexto, el arzobispo de Durango, Faustino Armendáriz Jiménez, señaló que la Iglesia, en coordinación con las Diócesis de Mazatlán y de Culiacán, mantienen acciones pastorales para acompañar a la población ante la situación que atraviesa el estado.
Indicó que la iglesia realiza labores de evangelización y acompañamiento, incluso visitando hogares para detectar a tiempo situaciones de riesgo emocional. Añadió que factores como la desintegración familiar y la falta de empleo influyen en el ambiente social, por lo que llamó a sembrar paz desde el núcleo familiar.
“La diócesis de Mazatlán, la diócesis de Culiacán tiene sus estrategias para afrontar esto, es lamentable todo ese estrés generalizado porque hoy hasta el estrés se globaliza, por todo lo que está pasando y lamentamos nosotros que se siga con el tema de legalizar drogas”(…)”Tenemos que abogar por la paz, para que se siembren semillas y lenguaje de paz en el corazón de nuestros niños. Segundo, la formación de los papás es importante. Por eso incluso hasta la falta de empleo influye en el ambiente de paz en la vida de la familia. Son muchos factores en los que inciden, pero en definitiva nosotros hacemos lo nuestro que es evangelizar”, expresó.

