Por: Alejandra Solís
LA DELGADA LÍNEA ENTRE EL VALOR Y LA IMPRUDENCIA
Un gusto saludarlo querido lector, el mundo del deporte ciertamente fue muy acontecido el día de ayer. De entre todos los momentos que pudimos atestiguar, sobresale uno desgarrador que tuvo lugar en los Juegos Olímpicos de Invierno. Lindsey Vonn, la legendaria esquiadora de 41 años se estrelló apenas 14 segundos después de iniciar la carrera de descenso olímpico en Milán-Cortina. La estadounidense tuvo que ser evacuada en helicóptero. Lo más impactante: competía con una ruptura completa de ligamento cruzado anterior, LCA, que había sufrido tan solo 9 días antes.
LA BIOLOGÍA DE “LO POSIBLE»
Técnicamente, es posible esquiar con el LCA roto. El esquí alpino involucra menos pivotes y cambios de dirección que deportes como el fútbol o el basquetbol. Cuando el ligamento está ausente, los músculos deben compensar la estabilización de la rodilla. Los cuádriceps, isquiotibiales, glúteos y el core trabajan horas extra para mantener la estabilidad articular.
Vonn tenía ventajas únicas: condicionamiento de nivel olímpico, un historial de lesiones que había forzado a su cuerpo a adaptarse desarrollando estabilidad compensatoria, fortaleza muscular excepcional, y una rodilla con reemplazo parcial de titanio en el lado opuesto. Los expertos confirmaban que biológicamente era posible. Su entrenadora incluso declaró que tenía posibilidades reales de medalla.
LA REALIDAD DE “LO PRUDENTE»
Pero el optimismo no es, necesariamente, sabio. La colega de Vonn, Breezy Johnson, ya había intentado exactamente lo mismo en Beijing 2022. Compitió con LCA roto, sufrió un segundo accidente semanas después que causó daño severo adicional, y tuvo que retirarse de los Juegos. El riesgo no es teórico, es real y documentado.
Normalmente, después de una ruptura de LCA, se requieren de tres a doce meses de rehabilitación antes de considerar retorno al deporte. Vonn intentó hacerlo en 9 días. Su determinación era admirable. Su decisión, cuestionable.
EL COSTO DE LA AMBICIÓN
El accidente de ayer ilustra brutalmente por qué los protocolos de recuperación existen. Su función es proteger, y se fundamentan en los tiempos fisiológicos de reparación tisular. Cuando Vonn perdió el equilibrio al enganchar su bastón en la primera puerta, su rodilla sin LCA no pudo estabilizar el movimiento. El resultado: caída violenta, gritos audibles de dolor, evacuación en helicóptero.
Lo más preocupante es el daño adicional. Sin un LCA funcional, el menisco queda extremadamente vulnerable. Si el menisco se lesiona, la recuperación se vuelve notoriamente difícil. A los 41 años, con un historial extenso de lesiones y cirugías, cada nuevo trauma tiene consecuencias más graves y duraderas.
LA LECCIÓN PARA TODOS NOSOTROS
La historia de Vonn nos enseña algo crucial: el valor sin prudencia es imprudencia. Tu cuerpo necesita tiempo para sanar. Los procesos biológicos no se negocian con determinación. El tejido conectivo no se regenera más rápido porque tengas un sueño olímpico.
EN CONCLUSIÓN
Admiramos el espíritu de Vonn. Pero hoy, su historia nos recuerda que respetar los límites del cuerpo es lo más sabio, aunque nuestra fortaleza mental quiera avanzar. A veces, el verdadero coraje está en escuchar a tu cuerpo y esperar.
RECUERDA
Para programas de rehabilitación post-lesión basados en evidencia y tiempos de recuperación apropiados, estoy a tus órdenes en FISIOTERAPIA FUNCIONAL, contáctame en http://bio.site/fisioterapia.funcional

