Sara Valenzuela / La Voz de Durango.El aumento en los precios de la vivienda en Durango comienza a representar un nuevo obstáculo para las familias que buscan adquirir un patrimonio, sobre todo para quienes dependen de créditos y cuentan con ingresos limitados. Para 2026, los incrementos estimados oscilan entre 5 y 10%, lo que encarece los pagos iniciales y reduce la capacidad de compra de la ciudadanía.
De acuerdo con el presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi), Salvador Chávez Molina señaló que, aunque el estado se mantiene por debajo de los costos de otras ciudades del país, el ajuste impacta directamente en la economía local. Precisó que, en la entidad la vivienda más económica ronda entre los 800 mil pesos, mientras que, en ciudades como Monterrey, Guadalajara o zonas turísticas, los precios superan con facilidad el millón y medio de pesos, lo que coloca a la capital duranguense como un mercado aún accesible, pero cada vez más presionado.
Explicó que los incrementos responden principalmente al encarecimiento del suelo urbano, los materiales de construcción y los salarios, factores que han aumentado por encima de la inflación.
“Rondarán los incrementos entre el 5 y el 10%, cuando menos en lo que hemos estado analizando en este arranque de año”(…)”La vivienda del bienestar se va a incrementar no más allá del 4%. La de interés social sobre el 5 al 10% dependiendo de la ubicación, de las características del fraccionamiento en donde se esté desarrollando. Los puntos más fuertes siguen siendo el salario, sí hubo incrementos fuertes en algunos materiales y sobre todo el suelo que se está incrementando muy por encima de lo que pueden ser los índices inflacionarios y el costo de reposición. La del bienestar va a rondar los 630 mil pesos a partir del día 1 de febrero aproximadamente y la de interés social anda alrededor de los 800 mil pesos, la vivienda unifamiliar, esos serían los precios de la vivienda más económica”, comentó.
Aunque los precios locales siguen siendo menores en comparación con otras ciudades, el reto para la ciudadanía es que los ingresos no crecen al mismo ritmo, lo que dificulta el acceso a vivienda, especialmente para jóvenes y familias que buscan su primera casa.

