Por: Alejandra Solís
CÓMO PROTEGER TUS MÚSCULOS Y ARTICULACIONES DEL FRÍO INVERNAL
Un gusto saludarlo querido lector, y le deseo un feliz año nuevo. Espero que hayas comenzado este 2026 con energía y buenos propósitos. Hoy quiero hablarte de algo que probablemente ya estás sintiendo: el frío de enero y cómo está afectando tu cuerpo, especialmente si ya lidias con dolor muscular o articular.
¿POR QUÉ DUELE EL FRÍO?
Cuando sales a la calle y la temperatura baja, tu cuerpo reacciona instintivamente: te encoges. Ese movimiento que parece inofensivo produce una contracción involuntaria de músculos, especialmente los de espalda y cuello. Elevas los hombros, encorvas el cuerpo, agachas la cabeza. Toda esta tensión hace que tus músculos sean más propensos a espasmos y calambres.
Pero hay más. El frío provoca vasoconstricción, lo que significa que tu circulación se ralentiza. Tus tejidos, músculos, nervios y articulaciones reciben menos nutrientes y oxígeno. Además, el líquido dentro de tus articulaciones se vuelve más denso con el frío, haciéndolas más rígidas y dolorosas. No es coincidencia que tus rodillas, caderas o manos te duelan más en estos días.
Y sí, esa creencia de que «me duelen las articulaciones, va a llover» tiene respaldo científico. Los cambios de presión atmosférica y temperatura realmente afectan a personas con trastornos articulares, según estudios del Instituto Poal de Reumatología.
PROTÉGETE ESTRATÉGICAMENTE
Si sufres de dolor cervical, una bufanda no es opcional, es necesaria. Mantener el cuello y garganta abrigados evita que encojas los hombros constantemente, lo que contractura aún más tus trapecios. Para problemas lumbares, evita ropa que te quede corta en la cintura. Una camiseta interior larga puede hacer la diferencia.
El calor es tu mejor aliado. Si ya aparecieron las contracturas, aplica calor local en la zona afectada. Esto ayuda a relajar los músculos y reducir significativamente el dolor. Y aunque suene contradictorio, el movimiento suave como caminar o nadar ayuda a desentumecer las articulaciones.
Asegúrate de que tu habitación esté bien aclimatada. Si duermes encogido por el frío, despertarás con contracturas. A veces la calefacción no es suficiente y necesitas un deshumidificador, ya que la humedad ambiental intensifica la sensación de frío.
SI HACES EJERCICIO AL AIRE LIBRE
Entrena en las horas centrales del día cuando la temperatura es más tolerable. Usa ropa térmica y transpirable, evita el algodón porque absorbe el sudor y se mantiene húmedo. Abriga especialmente manos, pies y cabeza, ya que el 50% del calor corporal se pierde por la cabeza.
Cúbrete la boca al respirar para calentar el aire antes de que llegue a tus vías respiratorias. Y fundamental: realiza un calentamiento más largo del habitual. Tu cuerpo necesita más tiempo para alcanzar la temperatura óptima en invierno.
EN CONCLUSIÓN
Este enero, no dejes que el frío te limite. Con las precauciones adecuadas, puedes mantener tu actividad física y reducir significativamente el dolor muscular y articular que trae el invierno.
RECUERDA
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