Sara Valenzuela/ La Voz de Durango. Desde que entró en vigor la nueva regulación de importación en México en 2025, la cual prohíbe la importación de refacciones automotrices relacionadas con suspensión, accesorios y partes de carrocería. Actualmente ha cambiado la dinámica del mercado de productos y refacciones, especialmente en las piezas chinas, comentó Alberto Astorga, vicepresidente de servicios de la Cámara Nacional del Comercio (CANACO) que este cambio tiene diferentes impactos.
Explicó que en el caso de las empresas que venden refacciones, es una oportunidad para promover el consumo de productos fabricados en México, ya que ahora hay menos competencia de piezas importadas. Sin embargo, para los particulares y talleres, la importación se ha vuelto más complicada y tardada, ya que antes, una pieza podía llegar en aproximadamente 15 a 30 días, pero ahora, debido a los nuevos requisitos aduaneros, impuestos y la necesidad de contratar agentes aduanales, el proceso puede tardar entre 45 días y más de un mes.
“Hay una nueva regulación que entró este año, que anteriormente cualquier persona podía importar una refacción desde un tornillo hasta una puerta sin ningún problema, cuando era para uso personal, pero este 2025 ya salió una nueva regulación en la que no se puede importar refacciones automotrices, lo que son de suspensión, accesorios y parte de carrocerías.”(…) “Para nosotros que vendemos refacciones es positivo porque nos dan la oportunidad de consumir lo que México fabrica, pero para los talleres una pieza que llegaba aproximadamente de 15 a 30 días ahora tarda más tiempo por el tema de la importación de la aduana y hay que pagar impuestos te puede tardar de 45 hasta más de un mes”, señaló.
Además, destacó que muchos componentes utilizados en México, como aditivos para aceites, provienen de otros países, principalmente de Estados Unidos, por lo tanto, la inflación en ciertos productos ha sido del 6 al 8%, afectando los costos en mayo pasado.
Por último, el empresario mencionó que estos cambios responden a una tendencia global en la que los países buscan regular mejor las importaciones para proteger su economía y promover la producción local.

