- Edificios coloniales se ven cada día deteriorados por las pintas.
- Autoridades municipales no toman cartas en el asunto.
César Rodríguez / La Voz de Durango
El Centro Histórico de Durango, una zona de monumentos invaluables en México, considerado así por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). A su vez también fue declarado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como parte del Camino Real de Tierra Adentro, que fue reconocido como Patrimonio de la Humanidad en 2010.
Actualmente las calles pintorescas y coloniales se ven cada día deterioradas por las pintas de quienes con el afán de expresar su “arte”, afectan el patrimonio de los duranguenses.
En un recorrido por las principales calles y corredores del Centro Histórico, llegamos observar casas y locales en mal estado, plantas secas y carteles de protesta en las afueras de las instalaciones de los partidos políticos, esto aunado a los grafitis que imperan en toda clase de lugares: tuberías, macetas, bardas y bancas.
A través de las redes sociales, los ciudadanos lamentan esta situación, ya que esta es la cara que ofrece una ciudad con el título de “Patrimonio de la Humanidad” hacia turistas tanto nacionales como extranjeros.
“Da un mal aspecto a la ciudad, ni autoridades ni los dueños de los edificios hacen algo para cambiar esta situación, darle otra imagen y mejorar nuestro centro, se supone que las patrullas están rondando el lugar, pero no parece”, aseguró un ciudadano entrevistado
A su vez, Luis Gutiérrez señaló que este “arte urbano” se ve pésimo, ya que dan un mal aspecto y esto se debe a la falta de conciencia de la juventud.
En ese sentido, al momento de realizar pintas en edificios tan antiguos, las reparaciones no son tan sencillas de realizar, puesto que la pintura en cantera no se puede cubrir o difuminar con más pintura, se necesitan trabajos especializados, los cuales llegan a costar miles de pesos.
Se acercan las vacaciones de Semana Santa y la ciudad recibirá a cientos de turistas en medio de grafiti, suciedad en las calles y vialidades repletas de comerciantes ambulantes, reflejo de la crisis y el constante deterioro de la imagen arquitectónica en Durango.

