MTF. Alfredo Arévalo
En ocasiones nos podemos dar cuenta de que nos hablamos a nosotros mismos de manera crítica, podemos empatizar con diferentes personas, pero se nos dificulta mostrarnos afecto y aceptación, podemos catalogar este tipo de dialogo como negativo, y se caracteriza por distorsionar la interpretación de la realidad, haciendo que nos sintamos mal y que nos comportemos de una forma poco eficaz ante los problemas que enfrentamos cada día.
Aprender a cambiar nuestro auto-diálogo es fundamental para cambiar nuestras emociones y comportamientos, sustituyendo nuestros pensamientos negativos y desmoralizantes por lo contrario conseguiremos disfrutar de mayor bienestar y tendremos una visión más constructiva de la realidad.
Mahatma Gandhi decía: «Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras. Cuida tus palabras porque se volverán actos. Cuida tus actos porque se volverán hábitos. Cuida tus hábitos porque forjarán tu carácter. Cuida tu carácter porque formará tu destino. Y tu destino será tu vida».
Desde esta frase podemos explicar lo que puede pasar si somos nuestro peor juez; lo que nos decimos y repetimos en nuestra mente puede condicionar nuestra forma de ver el mundo y relacionarnos con él. Si tenemos un pensamiento positivo, esperanzador y alegre, percibiremos el mundo como un lugar seguro, lleno de oportunidades y, también, en el que podremos crecer y relacionarnos sanamente con los demás.
En varias ocasiones llegan pacientes que están dentro de una realidad que no quieren, tienen deudas, conflictos con la pareja o los padres, estrés por el trabajo o la escuela, etc.; y todo esto nubla su capacidad de ver nuevas oportunidades. A la par de esta situación, ellos mismos se definen como fracasados pues lo que pensaron que tenían en esa etapa de su vida nunca llego, por lo que cada acción que hacen la cuestionan, les da miedo, y las que logran decidir hacer y no funciona es un recordatorio permanente de que nunca conseguirán lo que quieren.
Dicho esto, podemos definir al diálogo interno negativo como el hilo de pensamiento que tenemos con nosotros mismos en forma de charla silenciosa en la que nos decimos cosas malas; nuestra voz mental nos recuerda nuestras debilidades, exagera las amenazas e, incluso, nos atribuye fallos que en realidad no cometimos o poca responsabilidad tuvimos en su comisión. Nuestro peor crítico somos nosotros mismos, y es mediante este tipo de diálogo que nos castigamos.
Al leer esto puede que nos demos cuenta de que todos lo hemos hecho, alguna vez en nuestra vida nos hemos juzgado de manera negativa por algo que hicimos, y podríamos preguntarnos ¿es tan malo decirse cosas malas alguna vez? Como ya lo hemos platicado en otros artículos es imposible mantener esta visión positiva todo el tiempo, y si lo haces se puede volver algo dañino, justamente de esta manera el juzgarnos de manera excesiva nos puede lastimar.
La diferencia entre pensarlo de vez en cuando, a crear un diálogo interno negativo está en la constancia de los pensamientos, podemos decirnos alguna vez que nos equivocamos luego de la acción, y recordarlo luego de una semana o un mes; lo dañino seria que lo recuerdes a diario, y varias veces al día, además de que se crea un catálogo de errores que influyen directamente en la toma de decisiones futuras.
El contenido de nuestra mente se conforma de pensamientos, interpretaciones, expectativas y auto diálogo interno; todo ello puede manifestarse en forma de frases e imágenes. Pero si nuestro dialogo interno es negativo, este se conectará con nuestros pensamientos, luego con las interpretaciones de la realidad, y finalmente en las expectativas del futuro.
Por ello es necesario cuidar lo que nos decimos y el auto concepto que tenemos de nosotros mismos pues cuando esto repercute de manera emocional puede crear una psicopatología o desencadenarán reacciones emocionales intensas que darán lugar a comportamientos inadecuados y des adaptativos.
En el próximo artículo hablaremos de algunas de sus características principales y algunos consejos para poder controlar este diálogo interno negativo.
“El desprecio se exacerba por los pensamientos negativos sobre la pareja, guardados durante mucho tiempo”. John Gottman.
Si quieres iniciar un proceso terapéutico personal, de pareja o familiar, puedes contactarme al 618-152-79-65; estaré encantado de atenderte.

