Después de pasar por el Senado, el Congreso español respaldó la ley finalmente hoy con el voto a favor de 202 de los 350 diputados, 141 en contra y 2 abstenciones.
Agencias
El derecho a la asistencia gratuita para una muerte digna ya es legal en España y entrará en vigor en junio. El país ibérico se convirtió este jueves en el séptimo del mundo donde la eutanasia es legal e ingresa así en el pequeño club donde sólo están Países Bajos, Bélgica, Luxenburgo, Canadá, Nueva Zelanda (ya aprobada, pero entrará en vigor en noviembre) y Colombia (no aprobada por el Congreso, pero legalizada por el Tribunal Constitucional.
Al contrario que en Colombia, el Parlamento portugués aprobó la eutanasia días después que en España, pero la ley fue tumbada por el Tribunal Constitucional.
Pedirlo cuatro veces.
En España podrán pedirla los mayores de edad que sufran «una enfermedad grave e incurable» o un «padecimiento grave, crónico e imposibilitante» que afecte a la autonomía y que genere un «sufrimiento físico o psíquico constante e intolerable».
Los solicitantes serán informados de las alternativas y de los cuidados paliativos disponibles; tendrán que confirmar al menos cuatro veces la voluntad de morir, su caso será analizado varias veces y podrán desistir en cualquier momento. Los profesionales sanitarios podrán acogerse a la objeción de conciencia.
Una «comisión de garantía y evaluación», compuesta por personal médico, de enfermería y juristas, supervisará cada caso y será responsable en última instancia de autorizarlo.
Rechazo de la derecha.
Después de pasar por el Senado el Congreso español respaldó la ley finalmente hoy con el voto a favor de 202 de los 350 diputados, 141 en contra y 2 abstenciones.
La norma, motivo de polémica social y de un fuerte enfrentamiento político, fue impulsada por el Partido Socialista y apoyada por Unidas Podemos, las dos fuerzas parlamentarias que forman el gobierno de coalición español.
También es respaldada por pequeños partidos de izquierda, así como liberales, nacionalistas e independentistas; y rechazada radicalmente por la oposición de conservadores (Partido Popular) y de extrema derecha (Vox).
La aprobación fue celebrada en el Congreso con un aplauso prolongado de los partidarios, en tanto que Vox avisó de que la recurrirá en el Tribunal Constitucional y que será derogada cuando cambien las mayorías parlamentarias.
“Una sociedad más decente”.
La ministra de Sanidad, la socialista Carolina Darias, aseguró que España avanza en el «reconocimiento de los derechos», así como en una sociedad «más justa y decente».
Por el contrario, el parlamentario conservador José Ignacio Echániz (Partido Popular) subrayó que «no existe demanda social objetiva», y aseguró que comités de bioética consideran que la ley abre la puerta a «eutanasias no solicitadas» y España puede convertirse en un país de «turismo eutanásico».
La Iglesia, en contra.
La división social se manifestó en la calle frente al Congreso.
Por un lado, familiares de enfermos que lucharon en vida por legalizar la eutanasia celebraron lo que consideran una ley histórica que permitirá evitar el sufrimiento.
Enfrente, varias decenas de personas, convocados por asociaciones católicas como Abogados Cristianos y Enraizados, portaban pancartas en las que podían leerse lemas como «Gobierno de la muerte», «Protege la vida» o «No hay derecho a matar».
La Conferencia Episcopal Española (CEE) lamentó la aprobación y llamó a favor de la objeción de conciencia y de la «cultura de la vida» para decir con fuerza ‘No matarás’.

