Kamishibai: la imagen que narra y la palabra que permanece

Kamishibai: la imagen que narra y la palabra que permanece

Antonio Carrillo conversa con la Mtra. Fe Ibarra.

Programa: Rostros y Palabras: Escritores de la REID

       En el marco del programa Rostros y Palabras: Escritores de la REID, y desde la Primera Feria Municipal del Libro de Durango, el diálogo se abre como un espacio para reconocer a quienes, desde la palabra y la creación, construyen memoria. En esta ocasión, la Mtra. Fe Ibarra comparte su experiencia con el Kamishibai, una técnica que ha sabido entrelazar con las leyendas duranguenses para darles nueva vida ante el público.

>¿Cómo llegó usted al Kamishibai y qué la motivó a utilizarlo para narrar leyendas de Durango?

“Yo siempre digo  que Kamishibai me encontró a mí, estaba cursando en el 2003 un diplomado virtual de biblioteconomía, desde Medellín, Colombia, en colaboración con la Universidad EAFIT  y El CERLALC  a través de una  beca que me fue otorgada por la SEED a través de PROMELEE Durango, entonces participábamos en ese diplomado bibliotecarios de Latinoamérica, y me llamó de sobre manera la atención que una de ellas, de Colombia, se despidió anticipadamente de la sesión porque tenía sesión de Kamishibai en un albergue para niños, entonces yo me dije entre mí, pero que es eso que suena muy interesante, y como todo, googlee el término japones y me di cuenta que era una herramienta funcional de mediación lectora y que estaba siendo utilizada en muchas partes del mundo para contar no solo cuentos, sino historias de cualquier género narrativo, y al día siguiente, aquí en Durango, estaba haciendo otro diplomado, este presencial sobre mediadores del Programa Salas de Lectura, en convenio con la Universidad Metropolitana de la CDMX y justo me tocaba mediar un libro, y entonces corte una caja de cereal la acondicione como un Butai artesanal y descargue El Principito, lo ilumine, y lo presenté en el diplomado de Salas de Lectura a mis compañeras y compañeros, quienes nos estábamos formando como mediadores, siendo todo un éxito, puesto que nadie de los presentes en ese momento, conocía o tenía contacto anteriormente con esa técnica tradicional japonesa. Entonces, eso me motivó para seguir explorando los alcances de Kamishibai utilizándolo como un sincretismo entre la cultura japonesa y nuestra identidad durangueña, destacando a través de las imágenes discontinuas nuestras historias, de nuestra tierra y de algunas otras y ser mostradas con esta técnica como un formato innovador, diferente de lectura”.

>¿Qué elementos de las leyendas duranguenses considera esenciales preservar al adaptarlas a este formato?

“Lo principal, la esencia del autor, solo es una adaptación de la narración original, se cuida cada una de las palabras, hechos, acontecimientos de la narrativa, lo más relevante al ir hilando cada acontecimiento con la escena, es como mostrarlo en una pequeña película;  se debe mencionar también, por ende, el autor, editorial, ilustrador si lo tuviera, adaptar a Kamishibai es rescatar la identidad que el autor quiere narrar en su obra, a través de esta técnica le damos vida a su palabra para que llegue a más personas de una forma diferente que es el libro escrito”.

>¿Cómo es su proceso creativo al transformar una historia en una experiencia visual?

“El proceso, aparentemente sencillo, pero tiene sus secretos; el primero de ellos, es dar una primera lectura al texto a transformar a Kamishibai, si ya cuenta con ilustraciones, es aún más sencillo el proceso, pues podemos tomarlas y referenciar a su ilustrador. En caso contrario, después de darle la lectura, el proceso sigue ahora con la construcción de imágenes, imaginándonos cada escena con cada acontecimiento leído, tratando de formar la narrativa escrita con la narrativa visual.

Ya con el texto adaptado y con las imágenes elaboradas se procede al armado de la pieza a narrar. Primeramente, se enumeran las imágenes, debe llevar una portada, con el título de la obra, autor, editorial, ilustrador, alguna imagen simbólica que represente lo narrado y mencionar quien o quienes la adaptan a Kamishibai, cabe hacer mención que este formato de lectura no lleva más que en la página principal texto continuo, en las interiores no debe por regla inicial llevar texto, onomatopeyas, nubes o dialogo alguno, esto debe ser solo en el texto continuo, situado en el reverso de las ilustraciones.

Dicho esto, se procede al armado de ilustraciones con el texto adaptado. Se colocan las tarjetas de frente al narrador, la tarjeta 1 donde vienen los datos de lo adaptado a Kamishibai, o lo que se va a presentar, el texto continuo de lo narrado ira “pegado” o colocado en la última hoja de las ilustraciones, para que cuando se de el cambio de hoja de la 1 a la 2 se de lectura digamos sin voltear la hoja presentada, es decir se coloca en la última hoja lo narrado en la primera, en la segunda, la antepenúltima y así sucesivamente, es decir se lee al revés, lo presentado al frente es lo que está al final de cada hoja”.

>¿Qué impacto ha observado en el público, especialmente en niñas y niños?

“Principalmente, el formato de lectura, inusual, diferente, poco convencional y para ellos es una innovación, una forma de ver las historias diferentes a lo que habitualmente están acostumbrados.

Kamishibai, no solo como recurso, sino como herramienta, técnica, método, ha sido bien recibido por cualquier tipo de público, sin mediar edades, porque está diseñado para cualquier tipo de canal de percepción y sobre todo en lo pedagógico para cualquier estilo de aprendizaje, ya que, por su bondad visual y auditiva, permite captar con mayor sencillez el mensaje que se pretende transmitir al contar las historias.

Siento y creo que también les ha impactado la forma de cómo se presenta, y como se puede llegar al público de forma masiva para presentar una historia, ya que, de otra forma con un solo libro en manos del narrador, en ocasiones él solo ve las ilustraciones y el texto de la narrativa, sin que los demás tengan acceso a esas imágenes de forma tan cercana como lo es en el Kamishibai”.

>¿Qué significa para usted participar en la Primera Feria Municipal del Libro de Durango?

“Me emociona de sobre manera ser parte de este proyecto municipal como duranguense, que hoy en su primera edición se presenta en Durango, como una oportunidad de dar a conocer nuestro trabajo en Kamishibai, a través de mi proyecto “Leyendas de mi tierra”, gracias a quienes son parte de ello, en especial al Dr. Antonio Soto, quien dirige tan atinadamente la coordinación general de este magno evento, que permite a los diferentes artistas contar con un escenario para mostrar su talento en las diferentes áreas de las artes. Gracias también a la Red de Escritores Independientes del Estado de Durango, A.C. a través de su presidente Ing. Antonio Carrillo y a su colaboradora Mtra. Esther Diaz, por su acompañamiento y apoyo a sus integrantes en su difusión para llegar al público no solo duranguense, sino a los visitantes de otras partes de la república mexicana que visitan la feria en sus diferentes eventos”.

>Desde su perspectiva, ¿qué papel juegan estos espacios en la preservación cultural?

“De mayor relevancia, para dar a conocer el talento material e inmaterial de nuestro Durango, es una excelente oportunidad y espacio además para todos los duranguenses, artistas o no de disfrutar de espectáculos, tradiciones, y su creatividad sea visible para difundir nuestra memoria cultural local, que salga a otros espacios y sea conocido, recordado  el valor cultural de Durango, como semillero de grandes artistas, por su cine, teatro y televisión, y este espacio como lo es la feria del libro municipal es una muestra palpable de que se están preservando y  difundiendo nuestras raíces a través del impulso a sus creadores y promotores culturales. Enhorabuena por esta primera edición y que vengan muchas más”.

>Si tuviera que definir en una frase el valor del Kamishibai en Durango…

“Identidad que une a dos mundos: dibuja tus sueños en Kamishibai”.

En Rostros y Palabras: Escritores de la REID, cada voz suma a la construcción de una memoria compartida. En la voz y la imagen de la Mtra. Fe Ibarra, el Kamishibai no solo cuenta historias: las preserva, las transforma y las entrega al tiempo.

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