Después de los 90 minutos

Por: José Adrián Ayala Simental

 

Hola, de nueva cuenta, compartiéndote otro interesante tema, que a ti como padre de familia te permitan apoyar el desarrollo deportivo de tu o tus hijos de acuerdo a la experiencia y desde el lado de mi especialidad, soy José Adrián Ayala Simental, me desempeño como psicólogo deportivo y te envió un gran saludo.

Comportamientos adictivos en la infancia y adolescencia: el rol preventivo del deporte

Cuando el silbatazo final marca el cierre del partido, muchos creen que todo terminó. Sin embargo, en términos formativos, apenas comienza lo más importante. Después de los 90 minutos es donde se procesa la derrota, se administra la euforia del triunfo y se enfrentan las emociones que no salen en la estadística.

En consulta clínica es frecuente observar que los comportamientos adictivos en niños y adolescentes no aparecen como un acto de rebeldía aislado, sino como un intento de autorregulación. El cerebro en desarrollo busca alivio rápido ante emociones intensas. Si un joven no ha aprendido a tolerar la frustración, la comparación constante o la presión por destacar, tenderá a buscar estímulos que le ofrezcan gratificación inmediata: videojuegos en exceso, uso compulsivo de redes sociales, apuestas deportivas tempranas, consumo experimental de alcohol u otras conductas repetitivas que disminuyan momentáneamente el malestar.

El deporte, por su naturaleza competitiva, expone a los menores a experiencias emocionalmente intensas: contacto físico, evaluación pública, decisiones arbitrales, banca, lesiones y expectativas familiares. Todo ello activa pensamientos automáticos como: “No soy suficiente”, “Si fallo, decepciono”, “Solo valgo cuando gano”. Desde el enfoque cognitivo-conductual, estos pensamientos influyen directamente en la emoción y en la conducta posterior.

Cuando el entorno adulto refuerza la idea de que el rendimiento define el valor personal, aumenta el riesgo de que el adolescente asocie su autoestima con el resultado. Y cuando el resultado no llega, el vacío puede intentar llenarse con conductas de escape.

Es importante comprender que la adicción no es solamente una sustancia; es una relación desadaptativa con una conducta que cumple la función de aliviar algo que no se ha aprendido a gestionar. En el deporte formativo, ese “algo” suele ser la frustración, la presión o el miedo al fracaso.

Aquí radica la responsabilidad preventiva de padres y entrenadores. No basta con entrenar habilidades técnicas; es imprescindible entrenar habilidades emocionales. Un niño que aprende a permanecer incómodo sin huir desarrolla tolerancia al malestar, uno de los factores protectores más sólidos frente a conductas adictivas.

La sobreprotección también juega un papel relevante. Cuando el adulto interviene para evitar toda frustración —hablando con el entrenador por la banca, justificando cada error, culpando al árbitro— envía un mensaje implícito: “No puedes manejar esto solo”. Con el tiempo, el menor puede buscar reguladores externos en lugar de desarrollar recursos internos.

El deporte bien acompañado se convierte en un espacio terapéutico natural. Enseña espera, disciplina, repetición, manejo del error y resiliencia. Pero mal acompañado puede transformarse en un generador de presión crónica.

CINCO PAUTAS PREVENTIVAS PARA PADRES Y ENTRENADORES

  1. Separar identidad y rendimiento

Refuerce procesos, no etiquetas. Cambie el “Eres el mejor” por “Me gustó tu esfuerzo y tu actitud”. Esto construye autoestima basada en valores, no en resultados.

  1. Normalizar y entrenar la frustración

Permita que el menor experimente la incomodidad sin rescatarlo de inmediato. La tolerancia al malestar es un músculo emocional que se fortalece con práctica.

  1. Modelar regulación emocional en tiempo real

Si el adulto pierde el control ante una decisión arbitral, enseña descontrol. Si respira, analiza y responde con mesura, enseña autocontrol.

  1. Abrir espacios de diálogo reflexivo

Después del partido, priorice preguntas emocionales:

“¿Qué pensaste cuando fallaste?”

“¿Qué aprendiste hoy?”

El diálogo fortalece conciencia emocional y pensamiento crítico.

  1. Establecer límites claros y coherentes fuera del campo

La prevención también ocurre en casa: horarios digitales, supervisión, hábitos saludables y consecuencias consistentes. La estructura brinda seguridad y reduce impulsividad.

Prevenir comportamientos adictivos no significa infundir miedo, sino fortalecer recursos. Significa enseñar que el dolor emocional no es un enemigo que deba evitarse a toda costa, sino una experiencia que puede atravesarse con acompañamiento y herramientas adecuadas.

Después de los 90 minutos no solo se forman deportistas; se forman jóvenes capaces de enfrentar la presión sin huir, de sostener la frustración sin anestesiarla y de entender que el verdadero triunfo no está en el marcador, sino en la manera en que eligen responder cuando el marcador no favorece.

Ahí es donde realmente comienza la formación integral.

SIGUEME EN REDES

Por esta ocasión busque presentarme y la siguiente edición comenzará a compartir diversos temas como los que publico en @Adrian Ayala Psicólogo Terapia Cognitivo Conductual en Facebook, @adrian_psicologo en Instagram y también @ayala022 en TikTok.

Artículo anterior

Related Articles

[td_block_social_counter facebook="tagdiv" twitter="tagdivofficial" youtube="tagdiv" style="style8 td-social-boxed td-social-font-icons" tdc_css="eyJhbGwiOnsibWFyZ2luLWJvdHRvbSI6IjM4IiwiZGlzcGxheSI6IiJ9LCJwb3J0cmFpdCI6eyJtYXJnaW4tYm90dG9tIjoiMzAiLCJkaXNwbGF5IjoiIn0sInBvcnRyYWl0X21heF93aWR0aCI6MTAxOCwicG9ydHJhaXRfbWluX3dpZHRoIjo3Njh9" custom_title="Stay Connected" block_template_id="td_block_template_8" f_header_font_family="712" f_header_font_transform="uppercase" f_header_font_weight="500" f_header_font_size="17" border_color="#dd3333"]
- Advertisement -spot_img

Latest Articles