Sara Valenzuela/ La Voz de Durango. El estado atraviesa una crisis económica sin precedentes que ha generado un colapso en sectores clave como la industria y la construcción, sumado a un alarmante aumento en las tasas de desempleo y la informalidad laboral. De acuerdo con el analista financiero León Álvarez, el estado lleva más de un año en recesión, con un Producto Interno Bruto (PIB) en caída libre. La actividad industrial, disminuyó un -13.6% anual a agosto de 2025, ocupando el puesto 30 a nivel nacional, lo que refleja una grave desaceleración económica.
Álvarez explicó que las causas de esta crisis no solo se deben a factores globales como la política de Donald Trump, sino también a decisiones erróneas del gobierno estatal, como apostar por China para la atracción de inversión en Durango, lo cual no ha dado los frutos esperados.
“No llegan inversiones porque tenemos más de un año en recesión económica. La Actividad Industrial está colapsada, producto de las condiciones económicas del mundo (Trump), pero también porque se apostó por China en Durango. Error. Y, por el contrario, el gasto público, se orienta no a infraestructura o pequeñas y medianas empresas de Durango”, afirmó.
De igual manera, señaló que uno de los elementos más preocupantes es la fuerte deuda pública que enfrenta el gobierno estatal, que afecta su capacidad para cubrir nóminas y realizar pagos a proveedores.
Este complejo escenario también se refleja en el empleo, la tasa de informalidad laboral ha alcanzado un alarmante 52.4%, mientras que la Tasa de Condiciones Críticas de Ocupación se sitúa en un 34%. Por lo tanto, aseveró que el panorama laboral muestra cada vez más empleos precarios y mal remunerados, mientras que la población enfrenta una tasa de desocupación creciente. Ante esta situación, advierte que, de no tomar medidas urgentes, el estado continuará su descenso en los rankings nacionales de desarrollo económico.
«El gasto público, en gran parte destinado a salarios y operación, no ha generado la inversión necesaria para estimular el crecimiento»(…)»En Durango no se construye futuro, se administra la ruina», concluye Álvarez.

