En casa, el amor no siempre se dice con palabras. A veces se queda guardado
entre prisas, silencios y rutinas que separan más de lo que parece. Un abrazo
pendiente, un “te amo” que no sale, una distancia que crece sin notarse. La
matrogimnasia que impulsa el INDEHVAL llega para romper ese silencio y
devolver el cariño al lugar donde siempre pertenece: al corazón de la familia.
En estas actividades participan madres, padres e hijos para fortalecer el vínculo
familiar mediante dinámicas como correr, caminar, gritar, reír, rodar o gatear. En
cada ejercicio reflexionan sobre cómo comunicarse mejor y cómo apoyarse entre
sí, explicó Gustavo Núñez Bonilla, encargado en el INDEHVAL de llevar estas
actividades a las escuelas.
Lo más impactante, señaló, ocurre cuando los papás se encuentran consigo
mismos y los hijos con un padre que, en ocasiones, ha estado distante. Aún hay
niñas y niños a quienes les cuesta dar un abrazo a su papá, y padres a quienes
les pesa decir un “te amo” a sus hijos.
“Le pueden dar todos los lujos y las comodidades, pero lo que más interesa no,
como expresar su amor de madre y padre a hijo”, compartió, con emoción visible.
Con años de experiencia, Gustavo recordó también los casos más complejos:
niñas y niños que no podían abrazar a su papá y que, gracias a la matrogimnasia,
terminaron estrechándolo y diciendo “te amo, papá”, provocando una reacción
llena de sentimientos.
Afortunadamente, agregó, también hay grandes historias. Padres que lo
encuentran en la calle para decirle “profe, por su culpa mi hijo cada vez me pide
más amor chiquito”, ese gesto sencillo de cargarlo y decirle “te amo”.

