- Esperan severas bajas en ventas.
- Aun así, este sector económico trabajará pese a los tiempos adversos provocados por la pandemia.
Alejandro Valencia / La voz de Durango
Este 24 de enero el estado de Durango regresará a semáforo naranja y al parecer quienes tienen mayor temor son los comerciantes ambulantes de calle 5 de Febrero, quienes a duras penas logran sacar el día.
Eloteros, globeros y hasta taqueros, esperan nerviosos el siguiente lunes, pues sus ventas podrían disminuir severamente si se da una baja de afluencia de ciudadanos en el Centro Histórico.
Paola Hernández, todos los días trabaja en su puesto de elotes preparados en calle Francisco I. Madero esquina con 5 de Febrero, dijo estar consciente del riesgo que tendrá como comerciante durante las siguientes semanas, además que el inicio de 2022 no ha sido favorable.
“Las ventas muy bajas y nos la hemos visto negras, no hay gente, no hay ventas, prácticamente estamos viviendo al día”, comentó.
Antes de que la pandemia por Covid-19 fuera una realidad, Paola Hernández lograba generar tres mil pesos diarios, pero hoy solo genera 500 pesos y si sigue así, posiblemente tendrá que cerrar por el semáforo naranja.
Uno pensaría que aquellos vendedores que tienen la alternativa de caminar y ofertar sus productos tienen mayores oportunidades de salir adelante en esta pandemia, sin embargo, no es así, ya que Rafael Valtierra, quien cada día sube y baja 5 de Febrero con docenas de globos, trabaja con la esperanza de que un niño convenza a su mamá de comprarle un globito.
“Se nos cayeron las ventas como un 70 por ciento, si yo vendía por decir 400 pesos, hoy estoy vendiendo, 150 o 200 pesos y eso echándole todos los kilos, es que no hay gente, no hay niños y es que mi trabajo es que haya niños y mientras no haya niños…no”, aseguró.
Don Rafael, continuará en las calles de la ciudad capital durante las siguientes semanas pese al ambiente adverso que afrontará, pues como dijo: “Ya estamos aquí, no nos queda más que echarle los kilos y no bajar la guardia, no me queda de otra, ¿qué hago?”.
Exactamente en la intersección de Pasteur y 5 de Febrero, hay unos deliciosos tacos de barbacoa que son atendidos por Carlos Morales y al parecer vivirá semanas muy complicadas, de hecho, ya las vive, pues ve cómo su producto no se vende y eso se puede comprobar con la gran cantidad de verdura y la carne que tiene en su puesto. “Ahorita sí está muy calmado, tenemos toda la verdura ahí todavía, está calmado”, expresó.
En día bueno el joven Carlos logra ganar hasta mil 200 pesos, pero esa cantidad dejó de ser una realidad pues ya genera 700 pesos, no obstante, el número podría bajar aún más, pero, sin temor a cerrar.
“Se va a poner complicado, pero no hay de otra, hay que echarle ganas”, comentó esperanzado.

