Algo se tiene que hacer en Durango con el tema de la contaminación por ruido. Muchas celebraciones mucho que festejar ( para algunos), pero para otros se ha convertido prácticamente en una situación de tortura. No existe forma de regular o llevar a cabo un consenso cuando el alcohol, las drogas y la falsa valentía que da “estar en mi casa”, pone como energúmenos histéricos a quienes se les pide que le bajen a su música o que le paren a los cohetes.
En la capital existe la llamada Policía Ambiental, un órgano del Ayuntamiento prácticamente inexistente, valga la redundancia, y no lo decimos por el trabajo de su director Francisco Franco o los tres o cuatro inspectores que trabajan ahí. No, lo decimos porque no tienen la capacidad de atender estos temas de contaminación de todos tipos para la que fue creada, además que tampoco tiene colmillos ni garras en la Ley para defenderse.
Se imagina un grupo de unas 16 personas trabajando ocho horas por turno, dos turnos, para atender a los más de ochocientos mil capitalinos y la extensión de la mancha urbana capitalina con faltas administrativas relacionadas con el medio ambiente. Recalco faltas administrativas porque tirar basura no es un delito, ni escombro, ni las ladrilleras, mucho menos los cohetes o exceder el volumen del ruido en un domicilio o negocio.
Aquí es donde alguien, un héroe, una mujer u hombre visionarios y competentes (¿quien se apunta diputados?), puede crear la que sería la reforma más importante y trascendente para la gobernabilidad de los municipios. Una Ley que le permita en su justo grado y a través de mesas de trabajo con expertos, sancionar a quien tortura y contamina con atroz impunidad.
Porque decir tortura, desde la Alemania Nazi, pasando por las prisiones Estadounidenses, Británicas y Judías, así como las estrategias para tratar con terroristas, el sonido repetitivo y a exceso de volumen se considera científicamente como tortura, su efecto desorienta y abruma a los prisioneros al no permitirles el descanso por eso se creó ZerodB.org (www.zerodb.org), esta campaña, hizo un llamamiento para que se prohíba de forma explícita el uso de la música contra los prisioneros.
Teniendo en cuenta ello, se puede y se debe de legislar al respecto y no se esta pretendiendo que la gente vaya a la cárcel por tener una fiesta en su casa, no, pero si que modere el volumen de sus bocinas o de lo contrario se le haga una multa económica, si no la paga se le inicie un procedimiento administrativo, y si no lo sigue, se pase a una sanción más alta y de no acatarla, ahora sí un arresto administrativo.
Ejemplos sobran, el ayuntamiento de Monterrey tiene vigente una Ley contra vecinos ruidosos a tal grado que les permite embargar bienes si las personas no se presentan a cumplir su arresto. Desafortunadamente la letra con sangre entra, nos educamos con las multas de hasta cinco mil pesos por conducir en estado de ebriedad y mire los resultados, nos podemos educar en este tema y el recurso que los vecinos molestos generen se debe de utilizar en pavimentación y servicios, todos ganan. A pero no va a faltar el que diga que es una medida recaudatoria, que no hay personal para llevarla a cabo, que es violatoria de derechos humanos, probablemente algún regidorsillo que quiera hacerse de nombre lo diría, pero evidentemente o él es el ruidoso o vive en un residencial.