Por Omar García Rosales
Con el pasar del tiempo, son pocos los videojuegos que pueden presumir de tener una secuela que iguale o supere el éxito de su predecesor. Dragon Age II levanta la mano trayendo un enorme mundo completamente nuevo, lleno de matices y con una mitología única.

Desarrollado por Bioware y lanzado para las consolas PS 3, Xbox 360 y PC en 2011, Dragon Age II nos sumerge en el mundo mítico de Thedas en la nación de Feredel. En esta la familia de Hawke, huye de su hogar a causa de un violento ataque de engendros que han cobrado la vida de la gran mayoría de los habitantes del continente. El gran problema para nuestro protagonista, es que la ciudad santuario de Kirkwall, se encuentra a su máxima capacidad de refugiados, quienes también han huido del ataque constante de estos engendros, por lo que tendrá que luchar día a día para sobrevivir y conseguir convertirnos en alguien importante en la ciudad, para así conseguir una posición económica más alta y estable. A lo largo de nuestra aventura se unirán diferentes compañeros cada uno con sus propios intereses. Estos pueden incluso convertirse en nuestros rivales, obligándonos a pensar muy bien el desenlace de la relación, ya que dependerá de nuestras decisiones el rumbo de nuestra propia historia.
Al tratarse de un RPG de acción su modo de juego se simplifica en poder detener la acción, elaborar nuestra estrategia y atacar a nuestro gusto entero. Mención especial tiene la inteligencia artificial de los personajes que nos apoyan en nuestra aventura, ya que conforme vayamos avanzando, podremos darles ordenes y personalizar nuestras rutinas de ataque. El título se alejó con creces de su anterior entrega Dragon Age: Origins, en donde teníamos que luchar para unir a las diferentes especies y luchar en contra del mal, para centrarse en los conflictos políticos y religiosos, los cuales de una u otra manera, terminan sacando a flote la realidad de la humanidad, en donde las palabras racismo, xenofobia, envida, corrupción y rencor, son el ser de la sociedad de Kirkwall.
A diferencia de otros juegos de rol en donde el protagonista escapa, se fortalece y regresa a su ciudad natal para reconquistarla, en Dragon Age II, las cosas no son así. Lejos de aumentar nuestras habilidades y técnicas para regresar a nuestro hogar, tenemos que hacer hasta lo inimaginable para poder sobrevivir y así poder acceder a una mejor posición social para nuestra familia.

A diez años de su lanzamiento, Dragon Age II no solo nos presentó una renovada interfaz de modo de juego. Sino que su desarrolladora se esforzó por presentarnos una entrega mas pulida y completa que su predecesor, con una evolución lógica, directa y más enfocada a la acción con una solidez argumental y narrativa pocas veces antes vista en los videojuegos.

