GAME OVER Atrapado sin salida: 45 años de enfrentarse al sistema desde un manicomio

Por Omar García Rosales

A nuestros días existen muchos filmes que son una analogía contra el sistema. Gobiernos, corporaciones y sistemas penitenciarios corruptos, han sido los principales exponentes de esta crítica. Pero un adicto al juego y una enfermera autoritaria, nos mostraron en Atrapado sin salida, como un hospital psiquiátrico puede ser las diferentes líneas de una sociedad corrupta.

Bajo la dirección de Miloš Forman y estrenada en noviembre de 1975, Atrapado sin salida (One Flew Over the Cuckoo’s Nest) nos presenta a Randle McMurphy (Jack Nicholson) un criminal reincidente que es trasladado a un hospital psiquiátrico para ser evaluado. Aunque lejos de sufrir una enfermedad mental, McMurphy decide aprovechar su estancia para evitar realizar trabajos forzosos, mientras idea un plan para escapar. En este lugar conoce a una serie de pacientes con diferentes problemas psiquiátricos, todos bajo el cuidado de la enfermera Mildred Ratched, una mujer autoritaria y desalmada.


La llegada de McMurphy causa mucha inestabilidad en el pabellón de Ratched, ya que su actitud siempre retadora y bromista, logra romper la rutina cotidiana del lugar, provocando que los pacientes se unan a él y comiencen a cuestionar la manera en que son atendidos por el personal del lugar.


La película se convirtió en un éxito inmediato entre el público y la crítica. Haciéndose merecedora de los principales premios Óscar a mejor película, director, actor, actriz y guion. Actores como James Caan, Gene Hackman, Marlon Brando y Kirk Douglas, audicionaron para el papel de McMurphy, aunque el estilo irreverente de Nicholson, no solo le valió el quedarse con el puesto, sino su primer premio Óscar luego de ser candidato en cuatro ocasiones. La cinta se encuentra basada en el libro homónimo del escritor Ken Kesey de 1959, en el que el autor narraba sus vivencias como un enfermero en el turno nocturno de un hospital psiquiátrico, en donde los pacientes sufrieron todo tipo de abusos, violencia, electrochoques, sedación y hasta lobotomías.


A cuarenta y cinco años de su estreno, Atrapado sin Salida no solo evidenció la antigua concepción de que “los locos tenían que estar aislados”, sino que los presentó como personas, con voz propia y deseos. Una cinta atemporal que sigue en boca del público.

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