Durango, Dgo.
Este 30 de septiembre se celebra a san Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia que nació hacia el año 340. En el año 382 se fue a vivir a Roma: ahí, el papa Dámaso, conociendo su fama de asceta y su competencia como estudioso, le tomó como secretario y consejero; le alentó a emprender una nueva traducción latina de los textos bíblicos por motivos pastorales y culturales. Después de la muerte del papa Dámaso, Jerónimo dejó Roma en el año 385 y emprendió una peregrinación a Tierra Santa, silenciosa testigo de la vida terrena de Cristo. Pasó los últimos 35 años de su vida cerca de la cueva de Belén, en donde nació Jesús, entre penitencias y oraciones. San Jerónimo, durante toda su vida, se caracterizó por un amor apasionado a las Escrituras, un amor que siempre trató de suscitar en los fieles. San Jerónimo murió el 30 de septiembre del 420 y su fiesta litúrgica es una de las razones por las que en este mes se pone énfasis en la Iglesia para profundizar en el amor a la Biblia.

