- A través de de la Conferencia del Episcopado Mexicano.
- A todos los agentes y destinatarios de la salud.
Ciudad de México
En esta realidad difícil de la pandemia universal, urge practicar la caridad, reavivar nuestra fe y reafirmar nuestra esperanza. Con este fin, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) comparte las siguientes recomendaciones, en caso de muerte durante la emergencia sanitaria:
- En caso de que el fallecimiento sea conocido directamente a causa del Covid-19, la familia y las personas involucradas en el cuidado del paciente deberán notificar a las autoridades y guardar la cuarentena solicitada por la autoridad civil.
- Para los trámites funerarios y el traslado del cadáver, téngase en cuenta las indicaciones dadas por el personal médico.
- Una vez obtenido el certificado médico de defunción, la familia deberá ponerse en contacto vía telefónica con la funeraria, para realizar los servicios respectivos. Ellos observarán los protocolos indicados.
- En el contexto del conjunto de medidas de distanciamiento social, tomadas a nivel nacional, para evitar la expansión del virus, no se recomiendan los velorios, el embalsamamiento, pero sí se prescribe la cremación.
- Evítese el acercamiento al cuerpo sin vida, pero si la familia desea ver el cuerpo, permitase el acceso sólo a los familiares más cercanos, observando todas las precauciones indicadas: (cubrebocas, gel, guantes, lentes …) se prohibe tocar el cuerpo.
- Recomendamos acompañar a los familiares de los fallecidos con nuestras oraciones y con nuestra cercanía, usando los medios de comunicación posibles.
- Les pedimos vivir la caridad, para con quienes prestan el servicio sanitario; exhorten a los fieles a evitar agredirlos o insultarlos; ellos arriesgan su vida y la de su familia por antender a los infectados por este virus. Lo mismo para los familiares de los infectados declarados sanos, pidan se eviten acciones discriminatorias contra ellos.
- La labor del Sacerdote es una actividad esencial para la atención de los fallecidos y sus familiares, en este tiempo de pandemia, es necesario celebrar la Eucaristía por los difuntos y pidiendo también por los deudos, pero a distancia, virtualmente, sin presencia física de fieles, de manera que los familiares encuentren en ello consuelo y fortaleza. (facilitar un número telefónico o una plataforma virtual a los feligreses).
Si se realizaran las exequias, de manera excepcional, háganlo siguiendo las normas estrictas de precaución, y utilizando el Equipo de Protección Personal: higiene de manos, guantes, mascarilla quirúrgica, respirador n-95, delantal impermeable de manga larga y protección facial. Esto, no solo para no infectarse, sino para no convertirse en portadores y transmisores del virus. Además, de regreso a casa, dejar sus zapatos afuera y posteriormente desinfectarlos; despositar su ropa en una bolsa de plástico y lavar inmediatamente; darse un baño con agua caliente y sanitizarse por su salud y la de sus hermanos de casa. Los mayores de 60 años, están excentos de realizar este tipo de servicios.
Procúrese en las Diócesis, solicitar a los hospitales aptos y de confianza, capacitación profesional para los sacerdotes, voluntarios o designados especialmente por su obispo, para atender los casos de contagio positivo durante esta contingencia, o para dar la bendición a los cuerpos de las personas fallecidas a causa de este mal.
- No dejemos de ofrecer nuestras oraciones y bendiciones por los médicos y enfermeras, por todos los hombres y mujeres que laboran en hospitales, clínicas y centros de salud, y también por los que asisten a los enfermos en las casas.
Recomendamos finalmente, en caso de duda respecto a algún procedimiento adicional, revisar los protolocos de la Secretaría de Salud.
María de Guadalupe y su Hijo Resucitado los acompañen y que Dios les pague con buena salud.
ATENTAMENTE
Monseñor Domingo Díaz Martínez
Obispo responsable de la Conferencia del Episcopado Mexicano

